La bomba que ha estallado este mediodía en un repetidor
de televisión del Monte Arnotegi, en Bilbao, podía ser una trampa
dirigida contra la Ertzaintza, según han informado fuentes de la
investigación. El artefacto tendría que haber estallado a las diez de
la mañana de acuerdo con el aviso efectuado por un comunicante que dijo
hablar en nombre de ETA a la Asociación de Ayuda en Carretera de Bilbao
(DYA). Sin embargo a la hora indicada, la bomba, que estaba colocada en
una caja depositada en una de las ventanas de la caseta del repetidor,
no ha hecho explosión.
Los artificieros de la Ertzaintza han adoptado medidas
de seguridad en previsión de que pudiera tratarse de una trampa o de
que hubiera algún otro artefacto oculto preparado para alcanzar a los
agentes, tal y como ETA quiso hacer en el Palacio de Justicia de Getxo
el 11 de noviembre.
Después de esperar un tiempo por precaución, los
artificieros han tratado de neutralizar la bomba a distancia utilizando
un robot. La explosión se ha producido en el momento en el que la
máquina teledirigida movía el artefacto. La explosión ha causado daños
al robot.
A falta de confirmar oficialmente las características de
la bomba, las primeras hipótesis que se manejan indican que el
artefacto no estaba preparado para estallar a la hora anunciada por los
terroristas, sino que tenía un mecanismo trampa para que provocara la
explosión cuando los agentes de la Unidad de Desactivación de
Explosivos de la Ertzaintza manipularan la bomba. El empleo de un robot
manejado a distancia ha evitado que ningún de los policías
especializados sufriera daños.
Canales y emisoras dañadas
Desde el Ayuntamiento de Bilbao se ha informado de que,
a consecuencia de este atentado, dos canales de las emisoras internas
de la Policía Municipal han quedado dañados.
