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Domingo, 21 de octubre de 2007
A sus 66 a?os, el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall dio un paso sin precedentes en la pol?tica espa?ola. Aprovechando una visita al Servicio de Neurolog?a del Hospital Sant Pau, confes? que sufr?a "un principio de alzheimer". La enfermedad le fue detectada hace "unos meses", tras abandonar el cargo. A pesar de ello, Maragall dijo encontrase bien, "incluso mejor que hace un a?o", cuando todav?a era presidente, y anunci? su empe?o en luchar contra el alzheimer.

Fue un anuncio heterodoxo, esa marca de su carrera pol?tica. Lo hizo tras una visita al Servicio de Neurolog?a del Hospital de Sant Pau, con su esposa, Diana Garrigosa. "Estos ?ltimos d?as el rumor sobre mi salud se ha extendido e impulsado por razones que a veces son santas y a veces no tanto", dijo Pasqual Maragall para expresar que se sent?a impelido a publicitar su enfermedad. "Algunas veces los rumores han sido interesados, m?s que altruistas o producto de la curiosidad cient?fica", remach?.

No dio pistas sobre el origen de los rumores. Eso s?, en un momento de especial tirantez con el PSC, que ha culminado con su renuncia como militante, desminti? la versi?n de que se retira. A diferencia de Adolfo Su?rez o Ronald Reagan, tambi?n v?ctimas del alzheimer, ?ste le ha pillado a Maragall cuando todav?a quer?a seguir en la brecha. Ayer reedit? su compromiso con la creaci?n de una formaci?n hom?loga al Partido Dem?crata de Italia. Se llamar? Partido Catal?n Europeo. Lo apoyar?, pero no lo encabezar?.

Y colaborar? en la lucha contra el alzheimer. "En ning?n lugar est? escrito que esta enfermedad sea invencible". Nada que ver con el "ocaso de la vida" que Reagan lament? otear cuando declar? su dolencia. La de Maragall se halla en una fase inicial pero no precis? cu?ndo not? los primeros s?ntomas. El diagn?stico se le hizo el pasado mes de julio, en Boston, asegura su entorno. Fue mucho despu?s de que decidiera no repetir como presidente, cargo que dej? el pasado noviembre.

Al pol?tico catal?n no le inquieta que alguien pueda pensar que ejerci? el cargo con las facultades menguadas, aseguran esas fuentes. Est? acostumbrado a la insidia. Recientemente tuvo que desmentir, por en?sima vez, su supuesta afici?n a la bebida, que le atribuyeron Artur Mas, de CiU, y comentaristas de la cadena Cope.

El anuncio de ayer explica las suaves reacciones de los dirigentes socialistas tras las recientes "salidas de tono" de Maragall. Nunca han sido duros. Ni cuando dijo sentirse "traicionado" por Zapatero, ni cuando afirm? que la reforma del Estatuto "no vali? la pena". "Respeto" es la palabra que, en p?blico, deletrea siempre el PSC para enjuiciar sus declaraciones. Ayer fue lo mismo. "Con o sin carn?, Maragall tendr? el cari?o y el afecto de la familia socialista", coment? el presidente de la Generalitat, Jos? Montilla. Josep Antoni Duran (Uni?) le dese? "lo mejor". Josep Llu?s Carod (ERC) destac?, como Daniel Sirera (PP), su valent?a. "Los grandes hombres y mujeres se ven en los momentos dif?ciles", a?adi? Carod. Esta vez, nadie, tampoco el protagonista, desafin?.

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