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Domingo, 30 de septiembre de 2007
Las cifras cantan: los inmigrantes que trabajan en la vendimia castellano-manchega sin papeles ni contratos se cuentan por miles, pero s?lo hay 70 inspectores de Trabajo disponibles para toda la regi?n. El resultado: las advertencias del Gobierno, que prometi? ser inflexible, no han impedido que muchos agricultores se salten la legalidad para encontrar temporeros. Cuando la patronal agraria Asaja, poco antes de iniciarse la campa?a, avis? de que las uvas no se quedar?an en el suelo, no iba de farol.

De momento, seg?n la Delegaci?n del Gobierno en Castilla-La Mancha, la inspecci?n de Trabajo ha llevado a cabo unas 50 intervenciones en las que se ha entrevistado a 500 trabajadores. Cuando termine la vendimia, dentro de dos semanas, se calcula que se habr?n efectuado cerca de 200 actuaciones e interrogado a medio millar de jornaleros. ?Y qu? han encontrado? "De todo. Gente con papeles y gente que no los tiene", admite el delegado del Gobierno, M?ximo D?az-Cano, que reconoce que el n?mero de inspectores "no es suficiente" para controlar un medio en el que la econom?a sumergida est? a la orden del d?a.

Hasta esta semana, las oficinas de Trabajo hab?an tramitado 19.000 solicitudes de empleo, entre las que ya han sido dadas de alta en la Seguridad Social y las que est?n a la espera de respuesta. Como el Gobierno estima que hacen falta 30.000 personas para vendimiar, es evidente que los patrones han recurrido a miles de temporeros que, como m?nimo, no est?n contratados. Y que si son extranjeros -incluidos rumanos y b?lgaros, comunitarios pero sujetos a la moratoria que les impide trabajar por cuenta ajena en Espa?a-, no poseen permiso de empleo.

El secretario provincial de CC OO en Ciudad Real, Felipe P?rez, sit?a el montante de sin papeles en la siguiente horquilla: "M?s de 10.000, menos de 20.000". Son inmigrantes que viajan a Espa?a, y no a Francia, donde cobrar?an m?s, porque all? no quieren saber nada de irregularidades. La escasez de inspectores en la regi?n, advierte el sindicalista, convierte la tarea de controlar el trabajo negro en "un brindis al sol".

El Gobierno se defiende argumentando que son los agricultores los que han provocado el problema, al no haber tramitado con tiempo las solicitudes de los trabajadores extranjeros que precisaban. Y explica que, para poder salvar la vendimia, ha tenido que aplicar un doble criterio: flexibilidad con los agricultores que han pedido los permisos, aunque lo hayan hecho a destiempo, y perseguir a los que vulneran la ley.

En pleno pulso entre patronal y Gobierno, el PP ha irrumpido en escena acusando al Ejecutivo de tratar a los agricultores "como delincuentes" y ha criticado que se les "persiga" con inspecciones. Porque el perfil habitual del empleador no es el del desaprensivo que se forra explotando a inmigrantes, sino el peque?o agricultor que trabaja muchas horas por un rendimiento econ?mico muy modesto.

"Si saco 9.000 euros limpios tras un a?o de trabajo puedo estar muy contento", dice Pedro -nombre ficticio-, que tiene a su cargo a cuatro rumanos a los que ha proporcionado vivienda gratis -sin luz ni agua, "porque dijeron que les daba igual"-, y que cobran un jornal de 55 euros por nueve horas diarias. Pero en su parcela, ubicada en Llanos del Caudillo (Ciudad Real), hay m?s gente parti?ndose la espalda: est?n su mujer, su hijo, su cu?ada y un par de amigos. Pedro afirma que trabaja tanto que no encuentra tiempo para ensayar con su grupo de teatro. "Mis amigos me dicen que con tantas horas en el campo me voy a hacer de oro. Me lo tomo a co?a, por no cabrearme".

Al pie del tractor, Pedro personifica esa filosof?a ancestral que ancla la vendimia a ?pocas en las que no exist?an derechos laborales: "Antes todo era m?s f?cil. Ahora s?lo te piden m?s y m?s papeles". Las inspecciones, lamenta, se reservan para los agricultores, "y a las mafias las dejan tranquilas".

D?az-Cano replica que las inspecciones no se hacen a voleo, y que se focalizan en los explotadores que se quedan con el sueldo de los jornaleros. Y proclama que este a?o "marcar? un antes y un despu?s", porque ha habido m?s altas en la Seguridad Social que nunca, 19.000, en una actividad que "tradicionalmente" se ha movido al margen de la legalidad.

Puede que, como se?ala Pedro, antes fuera todo m?s f?cil. Pero algunas cosas no han cambiado. Cada ma?ana, la plaza de Llanos se llena de inmigrantes ansiosos de que alguien les elija a dedo. Por la tarde, los que no han logrado trabajo abordan a los agricultores a la puerta del bar, por si hay suerte.
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