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S?bado, 29 de septiembre de 2007
La pel?cula Mil a?os de oraci?n, del cineasta estadounidense de origen honkonguense Wayne Wang, que dirigi? Smoke, ha ganado hoy la Concha de Oro del Festival de San Sebasti?n, que ha reconocido a Blanca Portillo con la Concha de Plata a la mejor actriz. La Concha de Plata al mejor actor ha sido para Henry O., tambi?n por el filme de Wayne Wang, y otra Concha de Plata, la de mejor director, ha reca?do en Nick Broomfield, por la brit?nica La batalla de Haditha.

Blanca Portillo protagoniza junto a Maribel Verd? la pel?cula espa?ola Siete mesas de billar franc?s, de Gracia Querejeta, que tambi?n ha obtenido el premio al mejor gui?n, compartido con la estadounidense Honeydripper, de John Sayles.

De esta forma, el cine espa?ol, con s?lo dos pel?culas a concurso, logra dos galardones para Siete mesas de billar franc?s; mientras que Mataharis, de Ic?ar Bolla?n, se va de vac?o.

La iran? Buda explot? por verg?enza, de Hana Makhmalbaf, ha recibido el Premio Especial del Jurado, que ha presidido en esta edici?n el escritor Paul Auster.

Reconciliaci?n con Auster

Feliz tras obtener la Concha de Oro, Wayne Wang ha confirmado que este festival le ha servido para reconciliarse con Auster, del cual se hab?a distanciado hac?a siete a?os. "Fue uno de los momentos m?s especiales para m?, baj? a desayunar y me encontr? a Paul. Tuvimos un desacuerdo durante muchos a?os, pero en ese momento Paul dijo: 'Siete a?os han sido bastante', y nos reconciliamos", ha contado Wang sonriente a un grupo de periodistas. Sin embargo, "no creo que el premio tenga que ver con eso, sino con que el filme le gust? al jurado y al p?blico", ha recalcado el cineasta, que realiz? Smoke con gui?n de Auster y luego codirigi? con el escritor Blue in the Face, ambas en 1995.

Dos personajes extra?dos de un peque?o relato, un escenario y pocos di?logos sirven a Wang para narrar la incomunicaci?n entre padre e hija en Mil a?os de oraci?n, cuando, tras 12 a?os de vivir en Estados Unidos, la mujer recibe la visita de su anciano progenitor y vuelve a sentir la presi?n de aquella tradici?n que crey? perdida.

Wang habla del contraste entre dos culturas, la americana y la china; de dos generaciones; y de un anciano ante un mundo extra?o donde se siente como un alien?gena pero ante el que responde de una forma abierta a todo aquello que se le presenta.

El humor, la ternura y la tristeza son los ingredientes con los que teje este relato Wang, quien se inspir? en un cuento de la autora china Yiyum Li y eligi? al anciano entre aquellos que formaron el reparto de El ?ltimo emperador, mientras la joven es una nueva estrella del cine chino.
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