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Viernes, 28 de septiembre de 2007
Un doctora italiana, Lina Pavanelli, m?dico anestesista y profesora en la Universidad de Ferrara, afirma que Juan Pablo II fue "ayudado" a morir y que recibi?, por tanto, la eutanasia que proh?be la iglesia cat?lica. La doctora Pavanelli public? su acusaci?n en la edici?n de este mes de la revista de asuntos sociales MicroMega, y el mi?rcoles la reafirm? en una conferencia de prensa. Seg?n ella, Juan Pablo II fue privado de alimentaci?n. Los m?dicos que trataron a Karol Wojtyla han roto su silencio para rebatirla: dicen que se basa en datos err?neos para llegar a conclusiones falsas.

El elemento central de la tesis de Pavanelli es la fecha en que a Juan Pablo II le fue colocada una sonda nasog?strica. El Vaticano inform? en su d?a que la sonda, que permit?a introducir alimento a trav?s de la nariz, fue implantada el 30 de marzo de 2005, tres d?as antes de su muerte el 2 de abril. Lina Pavanelli sostiene que la sonda fue utilizada demasiado tarde, cuando el pont?fice hab?a perdido ya al menos 15 kilos de peso y se acercaba a la agon?a. "S?lo la decisi?n del paciente de rechazar el tratamiento puede explicar el comportamiento del equipo m?dico", afirma la doctora.

El equipo m?dico papal, en declaraciones an?nimas al Corriere della Sera, y el m?dico personal de Juan Pablo II, Renato Buzzonetti, en declaraciones a La Repubblica, se?alaron que, en efecto, la sonda fue colocada de forma permanente el 30 de marzo, pero que desde mucho antes se utilizaba para alimentar al Papa: se limitaban a colocarla y retirarla despu?s, para que el pont?fice pudiera mantener apariciones p?blicas. Pero llevaba la sonda casi todo el d?a bastante antes del 30 de marzo. El 25 de marzo, durante la retransmisi?n televisiva de la procesi?n de Viernes Santo, Juan Pablo II fue filmado de espaldas para que no se vieran los tubos conectados a la nariz.

Parece claro que las acusaciones de la doctora Pavanelli est?n relacionadas con una campa?a sobre la eutanasia, un tema muy pol?mico en Italia. Durante su rueda de prensa, la doctora estuvo acompa?ada por la viuda de Piergiorgio Welby, un enfermo de distrofia muscular que durante meses rog? que le desconectaran el respirador artificial. Un anestesista apag? el respirador en diciembre de 2006 y el cardenal Camilo Ruini, vicario papal en la Di?cesis de Roma, se enfureci? hasta el punto de prohibir un funeral religioso para Welby.

La pol?mica de la eutanasia no ha interferido en el proceso de beatificaci?n de Juan Pablo II, ni en el ?xito de sus reliquias indumentarias. La Di?cesis de Roma las ofrece en su p?gina electr?nica (www.vicariatusorbis.org) y ha recibido ya centenares de peticiones. La gran demanda se ha visto acompa?ada por una pol?mica acerca de la venta de los diminutos jirones de las vestimentas usadas por el anterior Papa, en proceso de beatificaci?n. La di?cesis cobra una cantidad, pero asegura que s?lo cubre los gastos de env?o y el coste de la estampita que acompa?a el pedazo de tela blanca. "La venta de reliquias a trav?s de Internet est? muy difundida, y me permito decir que se trata de un sacrilegio", coment? monse?or Marco Frisina, director de la Oficina Lit?rgica diocesana.

La Di?cesis de Roma no exige el pago de un precio, pero aconseja vivamente "a quienes tienen la posibilidad" la entrega de una donaci?n libre. Los donativos desembocan en la oficina que se ocupa de postular la beatificaci?n y canonizaci?n de Juan Pablo II. Como el pont?fice polaco no es a?n beato, los trozos de la ropa que vest?a no pueden considerarse reliquias en sentido estricto. "Por el momento pueden utilizarse de forma privada, como un recuerdo de un ser querido", se?ala Monse?or Frisina.

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