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viernes, 24 de agosto de 2007
Una avería en la rampa de un autocar y el rudo comportamiento de un conductor inmovilizan 10 horas a una pasajera que viajaba en silla de ruedas y que tuvo que ser 'liberada' en Logroño por tres policías locales.

«Tengo 70 años y soy minusválida desde que a los cinco meses pasé la 'polio', y nunca jamás me habían tratado de una manera tan denigrante como lo hizo este conductor, quien llegó a decirme como un energúmeno que si no podía moverme era mi problema». Estas palabras resumen la cruel pesadilla que hubo de soportar esta pasajera que viajaba junto a sus dos hijas y dos nietas en el autocar de la empresa 'Bilman Bus' que cubre el trayecto entre Benidorm y Bilbao.

Tres días antes de la partida y conforme a la normativa en vigor, la familia efectuó la oportuna compra de los billetes, haciendo constar que entre los pasajeros figuraba una persona inválida para que la empresa lo tuviera en cuenta y dispusiera de un autocar con rampa elevadora.

No sin grandes dificultades y merced a la encomiable paciencia de un primer conductor, la mujer logró el pasado 16 subir a su asiento tras numerosos intentos por hacer funcionar la rampa. Y así, a las nueve de la mañana iniciaron el viaje de regreso a casa, que había dispuesto en Teruel una primera parada de 50 minutos para estirar las piernas, acudir al servicio y almorzar.

En esta ocasión la buena voluntad resultó insuficiente, ya que el elevador se negó a funcionar y la mujer tuvo que permanecer en su asiento.

Reanudada la marcha, una primera comunicación de las hijas con el responsable de Bilman Bus para intentar solucionar el problema topó con un ácido empleado que elevó en varios grados la adrenalina de estos pasajeros. Y un posterior cúmulo de gestiones telefónicas desembocó en una doble sugerencia: conectar con la Guardia Civil para que intente interceptar el autocar y bajar la rampa, o esperar a la siguiente parada en Logroño, donde tiene que dejar pasajeros, y apelar a la buena conciencia del conductor para poner en práctica un nuevo intento que haga funcionar el elevador.

Pero con lo que no contaba esta familia es con el cambio de conductor a la altura de Calahorra, cambio que iba a complicar sobremanera un feliz desenlace. De hecho, cuando el 'bilmanbús' paró en la Estación de Autobuses y una de las hijas pidió activar la rampa se encontró con la mirada escalofriante del chofer del autocar, que «fuera de sí, en tono desafiante y totalmente desaforado», según la víctima, «llegó a decirme que si no podía moverme era mi problema».

La tensión alcanzó tal grado que las hijas requirieron por teléfono la presencia de la Policía Local. «Con la 'fortuna'», precisan las hijas, «de que tres agentes, dos hombres y una mujer, acudieron de inmediato y pudieron presenciar, estupefactos, el comportamiento del conductor». En esta tesitura los tres policías bajaron como pudieron a la mujer, que llevaba 10 horas inmóvil en su asiento, mientras las hijas optaron por sacar el equipaje, «incapaces de proseguir en el autobús por miedo a lo que pudiera ocurrir a partir de ese instante», señalaron a este diario.

La mujer que viajaba en la silla de ruedas aún sufrió una caída en los servicios de la Estación cuando el 'bilmanbús' ya había reanudado la marcha, circunstancia que les impidió a todos tomar un tren que pasaba a las siete con destino a Bilbao.

Así las cosas llamaron a un familiar que reside en Vizcaya para que viniera a buscarles con su coche, en el que metieron todo el equipaje, compuesto por cinco maletas y la silla de ruedas. Simultáneamente solicitaron un taxi, «que nos pidió un atentísimo personal de la Estación», señalan los expedicionarios, en el que viajaron hasta Bilbao donde llegaron a las diez de la noche.

Una jornada, en definitiva, poblada de lamentables incidentes, que hicieron de su retorno de vacaciones un más que triste e inolvidable regreso.

No es el primer incidente de este tipo que ocurre en un autobús ni será el último. Por eso desde la redacción de ultimahora.ya.st queremos hacer un llamamiento a todas las personas afectadas o que hayan visto ocurrir hechos semejantes que lo denuncien en las respectivas compañías de transportes y/o autoridades pertinentes ya que entre todos podremos evitar hechos tan lamentables como éste.
Publicado por Desconocido @ 13:08  | Actualidad
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Comentarios
Publicado por Anonimo
viernes, 24 de agosto de 2007 | 13:52
Sólo 1 de cada 3 autobuses urbanos de Madrid tiene suelo bajo o rampa. Por desgracia tuve un accidente y estuve medio año en silla de ruedas. Todos los días tenía que coger el autobus para ir a trabajar y tenía que salir de casa 2 horas antes para poder coger el autobús de suelo bajo. No hice más que poner reclamaciones y pedir al ayuntamiento que por favor, hubiera más vehículos con suelo bajo o rampa pero no me hicieron caso. Ahora que ya no uso la silla de ruedas sigo luchando para conseguirlo porque por desgracia, cualquiera de los que lea esto puede tocarle lo que me toco a mi y el mundo se ve muy distinto desde la silla de ruedas.

Un saludo y ánimo para todos los que tienes que sufrir lo que yo sufrí