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viernes, 24 de agosto de 2007
ETA ha reaparecido hoy con la explosión de un coche bomba junto a la casa cuartel de la Guardia Civil en la localidad vizcaína de Durango. Dos guardias civiles han resultado heridos de carácter leve como consecuencia de la explosión y ya han sido dados de alta en el hospital de Galdakao (Vizcaya). Se trata del primer atentado con víctimas que ha cometido la banda desde que rompió el alto el fuego formalmente con un comunicado hecho público el pasado 5 de junio. Uno de los heridos, de 30 años de edad, presenta cortes e impacto de cuerpos extraños en espalda, cuello y muslos, mientras que el otro, de 37 años, presenta cortes en la mano derecha.
El coche bomba que ha hecho explosión ante la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Durango contenía entre 80 y 90 kilos de explosivo, según ha confirmado el director general de la Guardia Civil, Joan Mesquida. El vehículo que contenía la bomba era una furgoneta Citroen C-15 que llevaba placas de matrícula de San Sebastián, aunque estaba robada en Vizcaya.
Uno de los guardias controlaba las cámaras de seguridad pudo ver a través de los monitores cómo la furgoneta era estacionada con la parte trasera orientada hacia la Casa Cuartel. Seguidamente vio a un encapuchado que se apeaba del vehículo y se subía a un segundo turismo que circulaba por la carretera y que se detuvo para recogerlo. Antes de que pudieran reaccionar los agentes se produjo una potente explosión. Las fuentes consultadas han indicado que desde el momento en que se apeó el encapuchado, hasta que estalló el coche bomba pasaron muy pocos segundos, de donde se deduce que el artefacto explosivo estaba programado para activarse casi de forma inmediata.
El coche en el que huyeron los terroristas, que llevaba placas de matrícula portuguesa, fue abandonado en una campa de la localidad de Amorebieta. Se supone que en ese lugar los miembros de ETA cambiaron de vehículo para continuar la fuga. A las 4:30 de la mañana, una hora después del atentado de Durango, una carga explosiva colocada en la parte delantera del vehículo de la fuga estalló provocando la destrucción del turismo.
Los dos agentes de la Guardia Civil heridos esta madrugada en Durango han regresado ya al acuartelamiento de la localidad vizcaína, donde han tenido ocasión de intercambiar impresiones con el delegado de Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, según han confirmado fuentes de la Delegación de Gobierno.
Poco después de conocerse el atentado, comenzaba el torrente de declaraciones en repulsa. “Poco favor le van a hacer a Batasuna. En ETA son unos sinvergüenzas y no miran por este país. No hay más que maldad. Son unos renegados y esta tierra no les quiere para nada”, aseguraba un oyente a Radio Euskadi. “ETA sobra y no es nadie para hablar con nadie”, declaraba otro. Finalmente, una mujer narraba el pánico que viven a esta hora las familias de los miles de amenazador por la banda terrorista.
Intentos de atentados anteriores
Los primeros planes para atentar tras la ruptura de la tregua fueron abortados el pasado 21 de junio cuando dos miembros de ETA se dirigían hacia Portugal transportando en un Ford Focus cargado de con 130 kilos de explosivos y un mando a distancia, lo que hace suponer que se iban a utilizar en un coche bomba. Los terroristas se toparon con un control establecido en la frontera por la policía portuguesa y la Guardia Civil, por lo que abandonaron el turismo con los explosivos en la localidad de Ayamonte. Aunque los miembros de ETA lograron huir, los planes de instalarse en Portugal para pasar desde allá a cometer atentados en el sur de España se vinieron abajo.
El 2 de julio, un investigación conjunta de la Guardia Civil con los servicios de información franceses (RG), condujo a la captura en la localidad de San Juan de Pie del Puerto, cerca de la frontera con Navarra, de l dirigente etarra José Antonio Aranibar Almandoz, y los presuntos miembros de un comando especial de ETA , Aingeru Cardaño Reoyo y Ekaitz Aguirre Goñi, cuando estos se disponían a recoger un vehículo cargado de explosivos. Según los datos obtenidos por los investigadores, los etarras iban a cometer un atentado inmediato con coche bomba y lo iban a hacer estallar mediante un cable.
Ocho días más tarde, el 10 de julio, el Cuerpo Nacional de Policía evitó otro atentado con coche bomba en Santander al detener al presunto miembro de ETA Aritz Arginzoniz Zubiaurre, que estaba realizando vigilancias para perpetrar la acción terrorista. El etarra y un cómplice habían cruzado la frontera enviados por el dirigente de la banda Garikoitz Aspiazu "Txeroki" con indicaciones precisas para cometer un atentado en la capital cántabra.
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