Vótame en el TOP SUPEROCIO
Domingo, 10 de junio de 2007
Los madridistas rebobinaban los fantasmales recuerdos de Tenerife cuando entre Van Nistelrooy y Tamudo borraron de un plumazo aquellas pesadillas blancas. De forma ag?nica, como le corresponde a este Madrid que festeja como nadie los ?ltimos minutos, el cuadro de Capello logr? un empate que le deja a un mil?metro del t?tulo, o lo que es lo mismo: a una victoria ante el Mallorca en el Bernabeu.

Antes, en Zaragoza, durante mucha noche, tuvo la Liga perdida. Pero Tamudo, capit?n del Espanyol, acudi? al socorro con un tanto final que congel? al Camp Nou y cerr? una jornada inolvidable, emotiva como ninguna. Una noche de infarto que dej? al Madrid tan cerca de la gloria que hasta su presidente, Ram?n Calder?n, se lanz? al ruedo de La Romareda y salud? a los tendidos. Cuatro a?os de espera por un t?tulo impacientan a cualquiera, por m?s que el oso a?n tenga piel.

De entrada, Capello reprodujo el modelo machote, el perfil de equipo que tanto le gusta y con el que ha logrado remontar el curso. El Madrid se ha aproximado a lo m?s alto del podio con victorias despojadas de belleza, pero triunfos al fin y al cabo, lo que satisface a la hinchada, aunque no le entusiasme. Eso s?, con su abono a los ?ltimos minutos altera como nadie los sistemas nerviosos. En Zaragoza, ante una final, toda cosm?tica era prescindible.

Hasta la cita crucial de La Romareda, el conjunto madridista se hab?a aplicado con contundencia en las dos ?reas. En Zaragoza no fue as?, sobre todo en el per?metro de C?sar, que en el primer tiempo s?lo tuvo que esforzarse en un cabezazo de Van Nistelrooy a un paso del descanso y luego en varios duelos directos con Higua?n. Poco m?s, salvo los goles y alg?n chispazo primerizo de Robinho. Pero el Madrid, acostumbrado a esperar su momento, no se alter? hasta que Helguera meti? la mano en una jugada con Aimar. Diego Milito acert? con el penalti y adelant? al Zaragoza, que hasta entonces hab?a incordiado con Ewerthon y viv?a relajado en defensa. Al gol del rival respondi? Capello con Guti e Higua?n. Con el canterano en vez de Emerson para despertar la imaginaci?n del equipo; con el argentino por Ra?l para refrescar la escolta de Van Nistelrooy.

Con mejor pinta, al Madrid, inquieto por las noticias del Camp Nou, le falt? intensidad, como si los acontecimientos de la noche le hubieran gripado. Justo cuando m?s necesitaba el equipo exprimir ese aire de centuri?n que le ha distinguido, resulta que al Madrid le entr? una tiritona. Al Zaragoza, apenas iniciado el segundo acto, se le ve?a fatigado, exhausto con 45 minutos por delante. Da la sensaci?n de que la temporada se le ha hecho muy larga y ha llegado al final con la reserva al l?mite.

Falto de su chicha habitual, de nuevo la pareja Beckham-Van Nistelrooy acudi? al rescate. A la rosca del ingl?s respondi? el holand?s con un cabezazo que super? a C?sar mientras Sergio, marcador del pichichi, cazaba moscas. De nuevo el Madrid puntual con el gol, de nuevo ese equipo capaz de ganar con media ocasi?n. Acalambrado el equipo aragon?s, que el Madrid defendiera el liderato parec?a cuesti?n de paciencia. Pero apareci? Aimar, ese talento al que tantas veces se espera y no siempre llega.

Hasta su enlace con Diego Milito, Aimar s?lo hab?a pesado en la jugada del penalti. Y bien que lo hab?a notado su equipo. Jugadores como Aimar son imprevisibles, no precisan una gran faena para dar la puntilla. Tras una gran jugada Aimar cit? a Diego Milito con el gol y su compatriota resolvi? la jugada de maravilla. Al Madrid ya no le quedaba otra que remar con todo, aunque esa no fuera su especialidad. Durante toda la temporada se ha mostrado como un equipo al que le supone un engorro gobernar los partidos. Le gusta dejarse dominar, abusar del f?tbol directo y explotar la veta de las jugadas con el bal?n parado. En el d?a clave le toc? cambiar de papel.

A ?ltima hora el Madrid empuj? con todo, arrincon? a su rival y cruz? los dedos. De nuevo volvi? a salirle, como en tantas jornadas precedentes. Pero esta vez doble: como el f?tbol es m?gico, en el mismo minuto una carambola de campeonato le dej? a un paso de la gloria.
Comentarios