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Lunes, 07 de mayo de 2007
El pene es una broma evolutiva, un regalo envenenado, un individuo independiente que cuelga entre las piernas. Lo dec?a el sex?logo Manuel Lucas no hace mucho. Y a?ad?a: "Los humanos somos pr?cticamente los ?nicos mam?feros a los que la naturaleza ha dotado de un aparato sexual con mecanismo er?ctil casi totalmente vascular; sin ning?n tipo de apoyo, ni ?seo, ni cartilaginoso". Y ese colgajo desamparado -fundamental en la reproducci?n, en las relaciones sexuales, y motivo de atenci?n f?sica y art?stica desde la ?poca de las cavernas- representa mucho para el hombre (suelen decir ellas) y para la mujer (seg?n ellos). Y parece que ahora m?s que nunca. A pesar de algunos tropiezos vividos durante las ?ltimas d?cadas. Eso es lo que explica un documental de producci?n francesa que estos d?as emite Canal +, titulado Mr. Big. Todo sobre el pene (en franc?s, Grandeur et decadence du p?nis), en el que se intenta quitar hierro a sus altibajos, desmitificar su papel y describir con iron?a sus penalidades, su fragilidad, su significado sexual y social en tiempos de cambio y revoluci?n sexual. "?De veras han muerto los machos?", se preguntan. "?Tan rid?culo resulta ya el hombre? ?Realmente in?til?". El asunto, pol?mico, despierta tantas pasiones y respuestas como el miembro mismo.

Pruebe a dejar caer a la hora de la comida algunas cuestiones para ellos (del estilo: "Para ti, de cero a diez, ?qu? importancia desempe?a el pene en tus relaciones sexuales?". "?Su comportamiento influye en tu autoestima?". "?Crees que el tama?o importa?") o para ellas (las mismas, pero con variaciones del tipo: "?Qu? importancia tiene el pene de tu pareja en vuestras relaciones?". "?Crees que influye en su autoestima?". "?El tama?o te importa?"), y la conversaci?n se animar? de golpe. Provocar? respuestas como las que siguen (en encuesta improvisada v?a e-mail entre hombres y mujeres de 25 a 60 a?os):

"El protagonismo del pene es ahora mayor desde que la mujer ha tomado las riendas, la iniciativa. Igual que los prefieren musculosos, los quieren bien dotados. Es a ellas a las que les importa el tama?o".

"Es cosa de disfrutar dos; pero, sin pene, yo nunca llegar?a al 10".

"Es evidente que no todo es penetraci?n en esta vida, pero si el pene no se excita, no hay relaci?n sexual... Si no hay eyaculaci?n, digamos que la relaci?n sexual no ser?a satisfactoria para el hombre..., y el que diga lo contrario, miente. As? que la importancia del pene est? entre el 9 y el 10. No hay otra".

"A mi pene le doy un 10 sin dudarlo. Aunque est? claro que sin ?l pueden hacerse muchas otras cosas. (Preg?ntenle si no al ingenioso Bill Clinton. Despu?s de jugar con los puritos y mentir a la naci?n americana, le preguntaron si para ?l el sexo oral es sexo. Respuesta de Clinton: 'Depende de lo que el verbo ser signifique)".

"Dejando a un lado el micropene, todo pene susceptible de producir placer es v?lido. En Jap?n son grandes expertos en la cama, porque, dicen, saben manejarlo. Al final, eso es lo que importa".

"Para la mayor?a de los hombres, su pene es su fortaleza, su hombr?a. Y creo que est?n equivocados. ?El tama?o importa? S? y no. Porque no es lo mismo follar que hacer el amor. En el sexo s? puede que me importe el tama?o; pero en cuestiones de amor, con los sentimientos consigues el mayor placer. Claro que si encima tu pareja est? bien dotada, mejor que mejor".

"?Importancia en mis relaciones? Pues un 8. No le doy m?s porque los juegos sexuales que no implican al pene tambi?n me encantan; pero la penetraci?n, cuando est? bien hecha -porque todav?a hay mucho embestidor (de embestidas) suelto por el mundo-, es superplacentera".

"Le doy un notable alto, 8,5. Me imagino que s? que influye en su autoestima; ?l, al menos, se pone muy contento. El tama?o no importa, s?lo si es tan peque?o que no da la talla. En cualquier caso, carezco de datos para comparar en los ?ltimos, al menos, 15 a?os".

"El tama?o s? importa, pero en el sentido contrario al mito: disfruto m?s con la penetraci?n de un pene normal, o incluso tirando a peque?o, que con uno muy grande. Uno muy grande es molesto. Y uno tirando a peque?o, bien manejado, es estupendo".

"Tiene una importancia relativa, que comparte con mi vagina y mi cl?toris en igual medida y con nuestras zonas er?genas. ?Un n?mero? Podr?a darle un 4. Le saca ventaja a su lengua, pero no tanta".

"En realidad, el pene hoy d?a es m?s visible para todo el mundo de lo que lo ha sido durante siglos", se?ala Michael Sims en su interesante libro El ombligo de Ad?n, sobre la historia natural y cultural del cuerpo humano. Quiz? por eso provocan tanto morbo noticias recientes como la del nigeriano acusado de violaci?n, y luego absuelto, al que se le midi? el pene para probar si los desgarros sufridos eran cosa del tama?o; la del can?bal alem?n condenado a perpetua por matar y zamparse el miembro de su v?ctima; la del primer hombre sometido a un trasplante de pene (en China) que pidi? que se lo quitaran (?a saber con qui?n habr? retozado!, pensaba), o todo aquello relacionado con la atracci?n irremediable de los cuerpos (pongamos el exitoso Festival Er?tico de Barcelona, por ejemplo, en el que hasta dan premios al pene m?s bonito del a?o). "En la cultura del milenio, el falo campa por las pel?culas pornogr?ficas y por los anuncios de Viagra, por los expedientes de acusaci?n contra los presidentes de Estados Unidos y por las revanchas de las esposas...", sigue Sims, recorriendo nuestra fisiolog?a como si de un viaje transoce?nico se tratara.

Y eso tambi?n, un viaje por las relaciones sexuales con protagonista estelar, es el documental Mr. Big. En ?l se mezclan entrevistas con escritores, periodistas, sex?logos, soci?logas y artistas (Philippe Starck) con escenas de pel?culas (Austin Powers, American psycho o Boogie nights, supuestamente basada en la historia de Mr. Cock, la primera estrella del porno, John Holmes, con sus 34 cent?metros, 44 a?os de vida y muerte de sida), anuncios y obras teatrales como Las marionetas del pene o Marquis, sobre la vida del marqu?s de Sade, donde el hombre aparece sometido a los caprichos de su pene parlante -"puedo hacerte perder la cabeza", le dice ?ste, amenazante, a su due?o-. Tambi?n hay m?sicas y m?sicos como David Bowie o Iggy Pop (el exhibicionista por excelencia), y gente an?nima, homo, hetero o transexual, que opina sobre el pene propio y ajeno, el real y el deseado; sobre relaciones f?sicas y afectivas, necesidades y gustos cotidianos. "?Si el pene fuera un instrumento?", les preguntan en Mr. Big. Ellos y ellas contestan: "Ser?a un martillo", "Una esp?tula de madera para remover la salsa", "Una pala", "Una lima", "Una navaja suiza", "Una espada de doble filo, porque mi vagina es muy peque?a...".

Los cambios m?s recientes en la historia genital se producen desde los a?os sesenta hasta la actualidad. Desde el furor del macho, el amor libre y la p?ldora de los sesenta, hasta la falocracia gruesa y setentera, la contenci?n de los ochenta por miedo al contagio del sida, y el descontrol y la masificaci?n sexual de los noventa. En este tiempo convulso, el miembro hasta ha dejado su huella en los juzgados. Sucedi? con el affaire Clinton-Lewinsky, una situaci?n cargada de significado que ocup? las televisiones de todo el mundo por encima de guerras y hambrunas: "De repente lo sab?amos todo del pito del hombre m?s poderoso del mundo". Pero no s?lo ?l hizo de su falo noticia, tambi?n el cantante George Michael cuando fue pillado in fraganti en los urinarios; el actor Hugh Grant, detenido mientras Divine Brown le practicaba una felaci?n, o Lorena Bobbit, con un corte dr?stico al aparato de su marido (quien luego hasta debutar?a en el cine porno con el miembro restaurado).

"Cuando el pene est? erecto, la sangre no llega al cerebro". Eso, dicen, era un poco lo que suced?a en los a?os setenta, cuando ellos "se burlaban de las reivindicaciones feministas y a?n cre?an que el mundo les pertenec?a". Durante veinte a?os, ese mundo de hombres de pelo en pecho resisti? bien. Tambi?n en Espa?a, donde la transici?n dio la puntilla a la represi?n sexual dictatorial y franquista. "La sexualidad femenina comienza a existir oficialmente. Y el hombre deja de medir su potencia sexual por el n?mero de eyaculaciones. Es el n?mero de orgasmos que es capaz de producir en la mujer y la duraci?n de la erecci?n lo que ahora importa", resumi? Manuel Lucas sobre nuestros ?ltimos 30 a?os de historia.

Que el falo interesa mucho hoy lo saben bien quienes se ocupan de consultorios sexol?gicos. Como Beatriz Sanz, en el suplemento juvenil EP3, donde ella y Vampirella ofrecen cada semana su visi?n sobre lo sexual: "En nuestros art?culos, el pene tiene su peso. Hasta ahora reinaba el coitocentrismo y se le daba mucha importancia a los genitales. En el caso de los hombres, casi parec?a que era su ?nica zona sexual y sensual. Adem?s, solemos elegir el tema sobre el que escribir en funci?n de los aspectos que le consultan m?s a Vampirella. Y le llegan muchas cartas relacionadas con el pene. ?Incluso hay hombres que le mandan fotos de su verga para que opine como experta!".

Dejando a un lado la variedad de t?rminos para referirse al miembro viril (polla, cola, pito, picha, minga, cipote, chorra, pilila, nabo, pijo...), curiosas resultan las expresiones que sus lectores se inventan sobre el t?rmino original en su secci?n L?xico/s?xico. Estereopito: "Ni chico, ni glande". Penetente: "Pene con capuch?n". Penetenciario/a: "Encarcelado por capullo". Penetracci?n: "Polla todoterreno". Penesteroso: "Digno de co?imiseraci?n". Pajatiempo: "Lo que haces cuando te aburres y coges lo que tienes m?s a mano".

Castrado, reciclado, ridiculizado... Siempre en el punto de mira, siempre manipulable y manipulado. El ?rgano masculino ha trabajado incansablemente desde que el hombre existe. Y se ha dejado y se deja modificar, transformar, agujerear, tratar, medicar, estimular qu?micamente y hasta operar para alargarlo y adaptarlo a los nuevos tiempos que corren. La obsesi?n de las tallas, la proliferaci?n de artilugios que lo ayudan a crecer... Tanta presi?n, que depresi?n. "El pobre pene no es todopoderoso, y ese descubrimiento supone un verdadero problema para los hombres. Hay una especie de introducci?n a la masculinidad que comienza con esa competici?n de pollas, y con la idea de que, por ser el ?rgano sexual, el pene es el centro del mundo...", afirma la soci?loga Marie-Helene Bourcier, desde el lado de la homosexualidad femenina y preocupada por los t?picos de la identidad sexual. El periodista Didier Lestrade, desde la masculina, puntualiza en Mr. Big: "Para un individuo, el tener un buen pene es una garant?a de por vida; aunque le consideren un capullo, ?l sabe lo que tiene, y eso le hace sentirse superior". Opiniones de los encuestados:

"Leo con frecuencia que el tama?o no importa, pero tengo la sensaci?n de que es mentira, sobre todo escuchando a las mujeres. Quiz? se est? produciendo, de forma indirecta, una cierta promoci?n del gran pene, y las j?venes compran ese producto. Creo que hay una moda, y que a determinado sector femenino s? parece importarle".

"Yo, como estoy contento con mis dimensiones, prefiero que el tama?o s? que importe".

"En su autoestima influye totalmente. Para los t?os es un mito, y los que hablan de que el tama?o no importa, sino que importa la habilidad, es porque por alg?n sitio hay que salir airoso. Se puede disfrutar de mil maneras al margen de las medidas".

"Importa por prejuicios culturales. El acercamiento de un hombre con pene peque?o es m?s conflictivo. Y en el momento del encuentro sexual, quien se encuentra con uno grande parte de un nivel m?s alto de satisfacci?n; pero todo se puede ir al traste si el poseedor del gran miembro carece de lo que su partenaire espera: morbo, sentido del humor, dulzura, perversi?n...".

Pero, ?ay!, adem?s el miembro viril es muy suyo y s?lo responde a las ?rdenes del sistema nervioso aut?nomo. Y es ah? donde nace de verdad el sufrimiento: a dos millones de espa?oles no les responde como quisieran, 152 millones de hombres sufren disfunci?n er?ctil en el mundo, 32 millones est?n sometidos a tratamiento s?lo en Europa. "El tama?o y el rendimiento [gatillazo, eyaculaci?n precoz] siguen siendo las grandes bestias negras para ellos". Pero quiz? aqu? conviene buscar soluciones, y tambi?n desdramatizar: "A la hora de la verdad, nosotras lo que queremos es disfrutar. Siempre cuento que la parte m?s sensible de la vagina son los tres primeros cent?metros, que lo importante es usar el pene con gracia, que es el cerebro nuestro mayor ?rgano er?geno, que cada cent?metro de piel es apropiado para producir y producirnos placer, que no todo es penetraci?n... Incluso un tipo con pene min?sculo, si practica buen sexo oral, no tendr? problemas para hallar pareja", opina Sanz.

A la pregunta de si el suyo les responde, ellos suelen decir que s?. Y matizan:

"Incluso creo que ha mejorado".

"Responde siempre, aunque con los a?os haya ?pocas m?s tranquilas. Pero siempre revive, es un monstruito".

"Hasta ahora, afortunadamente, no falla; m?s perezoso s? es. Desde luego, ya no canto casi nunca eso de 'por las ma?anitas, cuando me levanto...".

"Cuando eres adolescente puedes tirarte todo el d?a pr?cticamente empalmado. Eso pasa con la edad. Si el est?mulo es bueno, responde. Se ha vuelto m?s selectivo".

?Y los que hacen de su uso una profesi?n? Para Max Cort?s, de 36 a?os, uno de los tres actores renombrados (junto a Nacho Vidal y Tony Riva) de la industria del porno nacional, el miembro es una herramienta de trabajo insustituible. "En una pel?cula se puede reemplazar todo: la chica, el decorado, la luz..., pero sin una buena polla no hay nada". Seg?n Cort?s, el hombre actual se ha domesticado, s?, "pero somos lo que somos: animales", y las feromonas est?n ah?, "igual que siempre". Dicho esto, opina que se ha pasado de una represi?n a otra: "Se ha hecho de la libertad sexual casi una obligaci?n: la persona que no es promiscua es criticada, est? mal visto. Y creo que ?sa tambi?n es una opci?n, tan v?lida como cualquiera". Concluye: "Se habla m?s de sexo de lo que se practica... Es una obsesi?n. Est? por todas partes, en la tele, en la publicidad, en las lonas de las fachadas por la ciudad... Sexo, sexo, sexo... Tampoco creo que sea para tanto. Claro, que el d?a que todo el mundo pueda hacer realidad sus fantas?as sexuales, apaga y v?monos, me quedo sin trabajo...".

El pene universal, omnipresente. Reina por doquier: en la naturaleza, el arte, el dise?o, la literatura, el cine o la arquitectura. Al menos as? lo cree el dise?ador Philippe Starck: "Salvo raras excepciones, toda ella es f?lica, y lo f?lico conduce al machismo, ?ste a la opresi?n y ella al totalitarismo". "?Y si el pene fuera una ciudad?", se pregunta en el documental a la gente de la calle. "Ser?a Par?s, por la Torre Eiffel", "San Francisco, por las subidas y bajadas", "Tokio, porque es una ciudad que te despierta las ganas", "Ly?n, porque rima con poll?n". En este contexto, desde el machismo galopante se ha alcanzado otro climax: el de la metrosexualidad. En el inicio del milenio aparece un nuevo sociotipo masculino: el metrosexual. Prototipo: el actor George Clooney. ?Son hoy los hombres m?s valorados aquellos cuyo comportamiento m?s se corresponde con los criterios impuestos por las mujeres? ?Es ?se el gusto femenino? Ve?mos:

"Lo que me va es el mix perfecto. Me ponen los machos, pero un toque metrosexual es necesario. En la cama, ?dem. A los machos-embestidores-yo-me-corro-y-punto no los soporto. Y siguen existiendo".

"A m? me gusta el macho sensible. Y no hay tanto metrosexual por el mundo, eso s?lo afecta a determinados c?rculos; fuera de ellos sigue predominando el macho ib?rico t?pico y t?pico".

"La metrosexualidad en la cama no s? exactamente lo que significa. A m? me gusta un t?o cari?oso, pero t?o-t?o".

"El hombre corriente no es para nada metrosexual. Muchos se resisten a cuidarse porque piensan que no necesitan estar estupendos para nosotras. Personalmente me gustan los hombres con aspecto fuerte, varonil y de macho".

Y si los gays marcan gustos, tama?os y tendencias, las mujeres han decidido coger el toro por los cuernos, activas, m?s libres, se dedican hasta a la pol?tica y campan a sus anchas: dejan a sus parejas en casa, salen solas, compran consoladores... "Las relaciones sexuales heterosexuales est?n viviendo un cambio brutal ?ltimamente. Sin que lleguen a dominar las mujeres, s? que es verdad que han tenido un cambio de actitud notable. Desde luego, ya no son tan sumisas ni se pliegan tanto a los deseos de los hombres. Ellas saben lo que quieren y lo piden. Quiz? ellos tengan ahora m?s miedo: porque si un hombre no sabe tratarte, te buscas otro", sigue Sanz.

Porque el pene no ser?a nada sin est?mulos, manos que acarician, espacios donde cobijarse y crecerse. Lo sabe bien Maite Merino, productora y actriz de Mon?logos de la vagina, obra en cartel desde hace siete a?os (ahora en el teatro Nuevo Alcal? de Madrid): "La obra habla de las emociones de la mujer; no aparece el hombre, pero est? siempre presente. Y ha tenido tanto ?xito, tantas reacciones y tanto p?blico masculino que lo que se est? pidiendo a gritos ahora es un mon?logo del hombre en general, para reflexionar sobre los cambios vividos, bien escrito, en profundidad". Para Merino, afortunadamente desapareci? ya el macho ib?rico, "pero tampoco hace falta que ellos sean de repente como una mujer; el hombre se debe resituar". Las opiniones del p?blico ante la obra, se?ala, son distintas entre sexos. "Las mujeres muestran al principio una sonrisa que luego se les congela cuando se reconocen en esas situaciones tan absurdas; es eso de: me r?o, pero en realidad es para llorar...". Ellos, por el contrario, sueltan carcajadas: "Sienten que no se les ataca, no se les hace responsables del orgasmo femenino". Para Merino, si la mujer no conoce su cuerpo, su herramienta, si est? cohibida... "?c?mo puede exigir nada a nadie? Debemos asumir tambi?n nuestra responsabilidad en las relaciones".

"?Qu? har?as si tuvieras un pene?", se les pregunta a las chicas en Mr. Big: "Me masturbar?a muy a menudo", "Har?a pip? de pie", "Me dar?an ganas de meterla en una playa de arena suave y blanca", "Evitar?a hacer lo que hacen los hombres, rasc?rmela por la ma?ana", "Jam?s so?? con ser un hombre", "Me hace especial ilusi?n estar embarazada de un var?n, es c?mo si por fin tuviera el pene so?ado".

?Es ?ste el principio del fin, el declive de una sociedad falocr?tica y desigual?, se preguntan. "?Ser? el sino del g?nero masculino guardar su pene en lo alto del armario y dejarse suplir en la cama por un juguete sexual capaz de mantenerse erecto las 24 horas?". ?Ser? el miembro viril sustituido por artefactos? No rotundo, es la respuesta:

"Los artilugios, para los masocas. La Viagra y similares han venido en un momento clave".

"Hay una mercadotecnia sobre el acto sexual que se va imponiendo. La gente busca cosas nuevas, y los juguetes ayudan".

"Hay suced?neos de todo. Pero yo soy m?s que un pene incluso hace 20 a?os".

"No. Los juguetes est?n muy bien y son muy morbosos y estimulantes; pero nada comparado a un pene, tanto el de tu compa?ero como el tuyo mismo".

"En mi caso, evidentemente, no creo que se pueda sustituir por un aparato. A lo mejor mi chica te dir?a que s?".

"No. Los aparatos son s?lo un complemento para jugar con tu pareja o sin ella".

"Pues no. Si tienes hambre comes fast food si no hay m?s remedio, pero a todos nos gusta m?s la comida casera de toda la vida, rica, condimentada y bien elaborada".

"No. Ser?n sus aliados".

"Un gran falo sin cerebro se puede adquirir en un sex-shop", contestaba un d?a Vampirella a una lectora.

Lo que no venden en ning?n sitio es el deseo. Y menos, su tama?o.

El futuro pasa por la fusi?n de opciones e ideas, como siempre estuvo en la fusi?n e intercambio de los cuerpos. Un mundo m?ltiple, entre lo que dice la fil?sofa feminista Susan Bordo -"el pene, lejos de ser un impenetrable caballero con armadura, en realidad lleva el coraz?n en la funda"- y lo que opina el porno-star Max Cort?s -"mucho cambio en tres d?cadas, pero m?tete en la cama y no folles, ya ver?s"-.

As? sigue la cosa: vivita y coleando.

'Mr. Big. Todo sobre el pene' se emite el d?a 8 de mayo, a las 19.05, en Canal +, y a lo largo del mes de mayo, en redifusi?n, en la misma cadena y en Canal + 2.

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Tags: pene, curiosidades del pene, documental sobre pene

Comentarios
Publicado por Anonimo
Lunes, 07 de mayo de 2007 | 20:13
Tiene nombres mil, tiene nombres mil, tiene nombres mil el miembro viril (como dice la canci?n de Dantes xDXDXDXD) Muchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasGui?oGui?oGui?olocolocoRebotadoDivertidoFlashSonrojadoAvergonzadoNavidadHeladoArdiendomu?eco de nieveLloricaVacilandoNocheAngelito