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Jueves, 12 de abril de 2007
Un grupo de cient?ficos ha contemplado por primera vez en la historia al Cuco Terrestre de Sumatra, un p?jaro que se cre?a extinguido y que los ornit?logos nunca hab?an observado vivo.

Tras un a?o de intensa b?squeda, por fin un grupo de investigadores de la organizaci?n internacional Sociedad para la Conservaci?n de la Fauna y Flora (WCS, por sus siglas en ingl?s) ha logrado ahora hallar varios ejemplares de este animal, cuyo ?ltimo registro cient?fico data de 1916.

Seg?n el ornit?logo Nick Brickle, "?ste es un p?jaro muy desconocido. Es end?mico de Sumatra y s?lo se le conoce por la existencia de ocho ejemplares, recogidos muertos hace casi un siglo y que se conservan en varios museos". Al parecer, fue un cazador quien atrap? accidentalmente un ejemplar en una trampa y en 1997 lo dej? en libertad despu?s de hacerle una foto. Pero la aparici?n del cuco no fue difundida hasta hace tres a?os, cuando alguien vio la foto y reconoci? en ella al animal extinguido.

El cuco indonesio es carn?voro y su presa favorita son los lagartos, aunque tambi?n come ratas, larvas, ranas y gusanos. Tiene plumaje negro, piernas robustas, pico verdoso, alrededor de medio metro de longitud, una larga cola y una mancha viol?cea y azul alrededor del ojo. Pertenece a la familia de los Cuculidae, la mayor?a de cuyos miembros son aves conocidas por la peculiar costumbre de poner sus huevos en el nido de otros para que otro p?jaro se ocupe de criar a sus pichones.

El Libro Rojo de Aves en Peligro califica al Cuco de Sumatra (Carpococcyx Viridis) como una especie "en peligro cr?tico" de extinci?n y de la que quedar?an menos de 50 ejemplares. "Hace un a?o pusimos en marcha un proyecto para encontrar al cuco"; colocaron una treintena de c?maras en las ramas de los ?rboles, equipadas con un sensor infrarrojo sensible al movimiento que hace que se disparen cuando algo pasa frente a ellas. Pero estos aparatos no lograron captar im?genes de estas aves durante meses.

Finalmente, un cazador caz? involuntariamente un ejemplar. El cuco fue inmediatamente trasladado a un centro veterinario para curarle la herida y, durante ese per?odo, los expertos pudieron grabar su canto. Ahora, los cient?ficos se proponen utilizar las grabaciones para localizar otras comunidades de cucos, tratar de garantizar su supervivencia y hacer una estimaci?n del n?mero de ejemplares.


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