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Domingo, 18 de febrero de 2007
Las tarjetas de cr?dito son una trampa en la que est?n atrapados millones de consumidores estadounidenses, hasta el punto de que la deuda vinculada al dinero pl?stico asciende a 830.000 millones de d?lares (unos 641.000 millones de euros). Para salir del atolladero y reducir el rojo sin que te penalice el banco, hay cada vez m?s j?venes que acuden a la Red y crean portales en los que piden dinero a gente que no conocen. Es el fen?meno conocido como ciberbegging [el verbo to beg significa pedir limosna]. No faltan las cr?ticas hacia los que dan y reciben la limosna.

Gracias al ciberbegging, los j?venes que exprimen sus tarjetas se las ingenian para crear portales en Internet en los que piden ayuda al p?blico para pagar sus excesos. La mente que est? detr?s de esta idea es Karyn Bosnak, originaria de Chicago y residente en el barrio neoyorquino de Brooklyn. La joven lleg? a acumular una deuda de 20.000 d?lares a base de comprar zapatos, bolsos y ropa de dise?o. Bosnak pens? que si ped?a un d?lar a cada persona que entrara en su portal (www.savekaryn.com) ser?a capaz de recomponer sus cuentas. Y funcion?, hasta el punto de que logr? recaudar en pocas semanas 13.000 d?lares. Otro de los referentes del ciberbegging es Dustin Diamond, uno de los protagonistas de la serie Salvado por la campana. Su web (www.getdshirts.com) le permiti? recaudar una suma suficiente para pagar su casa tras sufrir un timo del antiguo due?o, vendiendo camisetas a 15 d?lares.

Yahoo! cuenta con un directorio para acceder a casi un centenar de estos portales. Las cr?ticas no faltan. Jason Dorsey, experto financiero y autor de My reality check bounced, opina que ?sta es una v?a que permite a los j?venes evitar hacer frente a la responsabilidad de sus acciones. Bonak, por su parte, no se siente avergonzada por recurrir a esta v?a para pagar sus deudas y dice que la clave est? en contar hacia d?nde va ese dinero. Es m?s, considera que es una forma creativa de hacer negocio y explica que se requiere un trabajo constante para actualizar los portales.

Y es que Estados Unidos es un pa?s endeudado. La tarjeta de cr?dito la introdujo Diners Club en 1950. A final de esa d?cada Bank of America puso en circulaci?n su propia versi?n, por la que permit?a al consumidor pagar el cr?dito concedido a final de cada mes. Es el sistema que prevalece en EE UU. Si no se abona el cr?dito en el plazo acordado, el tenedor sufre una penalizaci?n. Esta posibilidad de endeudarse, sin embargo, permite a las familias gastar m?s de lo que ganan y mantenerse a flote transfiriendo la deuda de una tarjeta a otra.

El uso del dinero pl?stico creci? de forma dram?tica en los ?ltimos 25 a?os. Las compras que se hacen en EE UU con estas tarjetas pasaron de los 69.000 millones de d?lares en 1980 hasta los 1,8 billones en 2005. En la actualidad hay 691 millones de tarjetas de cr?dito en circulaci?n. Uno de los efectos que tiene este uso masivo del dinero pl?stico es que la deuda de las familias creci? un 238% durante los ?ltimos 15 a?os, seg?n la Reserva Federal, que cifra en 2.200 d?lares la deuda media por estadounidense, frente a los 1.000 d?lares de 1992.

Una de las v?as a las que se recurre para escapar del pago de la deuda es declararse en quiebra, una opci?n a la que el a?o pasado se acogieron dos millones de personas, seg?n el Departamento de Justicia, frente a los 287.000 en 1980. El problema es que esta salida afecta al historial de cr?dito personal y complica acceder a pr?stamos futuros en buenas condiciones de financiaci?n para la compra del coche, de la lavadora o de las obras de la casa. La otra soluci?n es aplicarse un estricto plan financiero, que requiere importantes sacrificios.
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