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Domingo, 21 de enero de 2007
Estos hombres y mujeres gestionan la maquinaria que atiende unos 1.000 millones de consultas diarias. Entramos en Googleplex, el cerebro desde el que se gestiona el buscador m?s influyente de Internet. Un enorme centro de poder que factura en torno a 10.000 millones de d?lares anuales y donde no hay horarios, los empleados van en patinete y el secretismo es la norma.

??Qu? hay dentro de la mente de un googler??, pregunta uno de los ingenieros de la compa??a. Sus compa?eros empiezan a responder: ?Ilusi?n. Sorpresa. Cambio. Indiferencia. Un plan B. M?s ilusi?n?. Las opiniones aparecen pintarrajeadas en un tablero de ideas; as? es como llaman internamente a las decenas de pizarras que hay por todo Googleplex, la sede central de Google, en plena California. Las pizarras reflejan las ideas, ilusiones, bromas e inquietudes de 3.000 cerebros que est?n detr?s del creciente ?xito e influencia de la compa??a m?s importante de Internet.

Son los ingenieros inform?ticos m?s brillantes del mundo. Son tambi?n los que m?s dinero ganan, los que mejor comen, los que m?s se divierten y los que m?s f?cilmente pueden dedicarse a explorar sus propios intereses dentro de su tiempo de trabajo. Pero son tambi?n los que m?s han tardado en conseguir su empleo (han tenido que pasar hasta ocho entrevistas) y los que m?s sufren la presi?n de tener que innovar a cada minuto. Google no parece querer ostentar cada d?a el r?cord mundial en lanzamiento de productos, as? que trabajar aqu? exige tener el cerebro en marcha en todo momento, incluido ese que uno aprovecha para aislarse hasta de los propios pensamientos. En los aseos de Google hay ejercicios matem?ticos colgados de las puertas. Ni siquiera entonces los ingenieros de Google dejan de pensar.

?Atraemos a mucha gente inteligente?, confirma Eric Schmidt, el presidente de la compa??a. Google, explica, contrata a unas cien personas a la semana; la ?nica manera de alimentar la maquinaria de una compa??a que, seg?n Deloitte, es la que m?s r?pido ha crecido en la historia: sus ingresos han aumentado un 437% en cinco a?os: desde los apenas 200.000 d?lares que facturaba en 1999 hasta los m?s de 961 millones de 2003. Dan Farber, editor de la prestigiosa publicaci?n tecnol?gica Cnet, explica: ?Google experimenta una fase de hipercrecimiento. Es la evoluci?n natural de una empresa que tiene un ?xito constante, el liderazgo en el mercado m?s din?mico del mundo [Internet] y la confianza interna, la absoluta creencia, de que puede tener ?xito en todo lo que intente?.

Google trabaja en 112 pa?ses, pero el coraz?n de todo su negocio ?o mejor, su cerebro? est? en Mountain View, en pleno Silicon Valley, la meca tecnol?gica mundial. Googleplex no es una ciudad, ni siquiera un parque tecnol?gico. Es un conjunto de edificios situados a cierta distancia, que los googlers recorren a pie, en bicicleta o en patinete. El campus est? a una hora en tren de San Francisco, y a un tiempo indefinido en coche, as? que, para que sus empleados aprovechen productivamente los atascos, Google ha puesto a su disposici?n varios autobuses gratuitos que realizan diariamente el recorrido entre la ciudad y la empresa. En los autobuses hay acceso inal?mbrico a Internet. Los ingenieros pueden de ese modo usar sus ordenadores port?tiles para trabajar mientras se desplazan al trabajo o vuelven a sus hogares. Ya no pueden perder el tiempo ni en los ba?os ni en los atascos.

Tampoco en las cafeter?as. Dicen que Google sirve las mejores comidas de todo Silicon Valley, cortes?a de su primer cocinero, Charlie Ayers, antiguo chef de Grateful Dead. Seg?n explica Ayers en el libro Google, de David A. Vise, los fundadores de la compa??a, Larry Page y Sergey Brin, quer?an que sus trabajadores fueran productivos y no perdieran tiempo al salir de la empresa para comer, as? que le pidieron que las comidas fueran sanas, variadas y sabrosas. Lo son. Hay una cocina en cada planta de cada edificio, con bebidas, fruta fresca y tentempi?s. Todo gratis. Y hay 11 cafeter?as, entre ellas una de comida org?nica, donde todo lo que se consume ha sido cultivado all?. Es parte de su declaraci?n culinaria de intenciones, que luce en las paredes: la comida ser? fresca, se usar?n distribuidores locales, y se animar? la creatividad de los cocineros.

Google tiene tambi?n una declaraci?n de intenciones: organizar la informaci?n, y hacer que sea accesible desde cualquier lugar. Puede parecer simple y hasta naif, pero la frase resume toda la estrategia de este buscador, el primero de la Red, que atiende unos mil millones de peticiones al d?a. Es la idea que llev? a dos j?venes universitarios a montar un buscador de Internet que funcionara de verdad.

Louis Monier, creador del buscador Altavista, el l?der hasta que apareci? Google, trabaja para su antigua rival. Y explica: ?Buscar es una actividad central en Internet, est? en su mismo origen. Pero buscar es un t?rmino muy simple para describir una actividad muy complicada?. Pongamos que un internauta introduce la palabra ?Saturno? en su buscador. Espera que sepa discernir si se habla de un planeta o una marca de coches, si busca comprar o vender, quiere documentos o im?genes. Antes de Google, adem?s, los buscadores se limitaban a organizar los resultados por el n?mero de apariciones de la palabra en una p?gina, y no por la importancia de ?sta.

Los fundadores de Google investigaron c?mo convertir la relevancia de una web en un algoritmo matem?tico. Volviendo al ejemplo, si uno busca datos sobre el coche Saturno, lo m?s probable es que quiera, en primer lugar, informaci?n oficial de la compa??a, y no las miles de p?ginas que mencionan el planeta. Brin y Page decidieron que la mejor manera de determinar si una p?gina era relevante para una b?squeda era premiar el n?mero de veces que era enlazada por otra. Es probable, segu?a el razonamiento, que las cr?ticas o art?culos que hablan del Saturno contengan enlaces a la p?gina principal de la compa??a, as? que ?sa es la m?s importante para el usuario. Fue la primera vez que un buscador introduc?a relevancia social adem?s de conceptos tecnol?gicos.

Brin y Page convirtieron su idea en la patente 6.285.999 y, como fan?ticos de las matem?ticas, dedicaron su nombre al n?mero que representa un 1 seguido por 100 ceros, aunque lo deletrearon mal ?es googol en vez de google?. Cuando se dieron cuenta, ya era tarde. La idea era un ?xito total. El buscador funcionaba a la perfecci?n, y la p?gina era blanca, limpia, clara. Se cargaba a toda velocidad, en unos tiempos en que Internet andaba en taca-taca. Prescind?a de publicidad (s?lo despu?s decidi? insertar anuncios, siempre separados de la informaci?n) y funcionaba muy bien. Era una idea de ingenieros hecha para ingenieros cuyo secreto es que era tan simple y potente que los propios ingenieros empezaron a recomend?rselo a sus madres. Miguel Cuesta, que edita desde hace cuatro a?os un blog dedicado por entero a Google (http://google.dirson.com), explica: ?No fue necesario ni un centavo para darlo a conocer. El boca a boca de los usuarios fue la ?nica herramienta de marketing y la principal garant?a de su ?xito?. Ese ?xito se ha traducido en 380 millones de usuarios al mes, 9.000 millones de d?lares en ventas y un valor en Bolsa de 145.000 millones.

Google gana su dinero gracias a los anunciantes que compran palabras en el buscador. As?, por ejemplo, si un internauta introduce la palabra ?coche? en Google, ver? los ?enlaces patrocinados?. Las empresas que se anuncian all? han pujado por esa palabra, lo que significa que el precio de cada una de ellas es variable.

?Lista de las cosas que le gusta hacer a un ingeniero?, escribe otro inform?tico an?nimo en uno de los tableros de ideas del campus. ?Comer. Quejarse. Hacer listas. Desear echarse novio o novia. Mandar correos electr?nicos. Dormir?. ?En un sof?, en el trabajo?, a?ade otro. En Google se trabaja mucho, nadie lo oculta. Pero tambi?n, explican, se trabaja de forma diferente. El presidente, Schmidt, cree que la compa??a tiende de forma natural al caos. ?En el d?a a d?a no est?s muy seguro de lo que sucede. Este proyecto quiz? se lance, este otro quiz? est? en problemas, este otro es una nueva idea? Cada d?a miramos qu? funciona y qu? no?. En un d?a cualquiera de diciembre, por ejemplo, Schmidt y su equipo han revisado los sistemas que utilizan en los centros de datos, los acuerdos en publicidad, y el funcionamiento de la ni?a bonita, Youtube, que acaba de ser adquirida por unos 1.600 millones de d?lares. ?Al final estamos todos cansados, nos vamos a dormir y, al d?a siguiente, hacemos lo mismo, pero es completamente diferente. Si quieres trabajar en algo creativo, porque sientes que tus ideas se escuchan?.

Los ingenieros confirman que ?sta es una compa??a distinta. Marissa Mayer, la vicepresidenta, lo explica dibujando un tri?ngulo. Cuenta que la organizaci?n de la mayor parte de las empresas modernas procede del mundo industrial, de las l?neas de ensamblaje, donde alguien siempre supervisaba el trabajo de otro. Es una organizaci?n piramidal, donde cada empleado realiza un trabajo individual que es supervisado por otro trabajador, que a su vez es supervisado por un gerente? y as? hasta llegar al presidente. Google, asegura, funciona m?s bien como una red, donde los equipos, las responsabilidades y los papeles de cada trabajador fluyen y cambian sin parar. ?La jerarqu?a aqu? es completamente plana?, asegura Hugo Fierro, un ingeniero espa?ol de 24 a?os que trabaja en la sede de la compa??a en Nueva York. ?Tienes acceso a todo el mundo, incluidos los fundadores?.

La forma en la que Google intenta fluir se llama ?regla del 70-20-10?. ?sta es la manera en la que los empleados distribuyen su tiempo de trabajo. El 70% deben dedicarlo al negocio principal, es decir, las b?squedas, Google a?n debe el 99% de sus ventas a los anuncios insertados en su buscador. Es lo que Marissa Mayer llama ?el problema del donut?: el agujero que hay en medio del bollo es el que determina que el donut sea lo que es. El agujero, en el caso de Google, es el buscador.

En la b?squeda de los nuevos productos revolucionarios con los que Google alimenta continuamente el mercado, los ingenieros pueden dedicar el 20% de su tiempo. Investigan servicios no directamente relacionados con el buscador. As? surgi?, por ejemplo, Google News, que localiza noticias entre medios de comunicaci?n del mundo, o Gmail, el correo electr?nico. El 10% restante del tiempo puede usarse en desarrollar cualquier idea, por muy extra?a, extravagante o absurda que parezca. Como, por ejemplo, construir el esqueleto de un Tiranosaurius rex en uno de los jardines del campus.

Con este reparto del tiempo, Google quiere fomentar la creatividad de sus ingenieros. Los inform?ticos son gente especial. Por regla general, pueden olvidarse de comer, de dormir o de buscarse novia si el trabajo les satisface. Pero muchas empresas de Silicon Valley han sido creadas por ingenieros frustrados por un trabajo poco innovador, y que adem?s estaban forrados de opciones para comprar acciones (las famosas stock options). El valor en Bolsa de Google ha llegado a los 500 d?lares por acci?n, as? que s?lo queda compensar a sus empleados para que desarrollen esas ideas brillantes, pero dentro de Google.

A los trabajadores no les gusta contar cu?nto ganan, aunque confiesan que est?n bien pagados, y tampoco quieren hablar de los billares, los masajes, las pelotas gigantes, los juguetes de lego, los patinetes para recorrer los pasillos o las l?mparas de lava que adornan las mesas. ?Nos hace parecer idiotas?, confiesa uno de ellos. Lo cierto es que toda la empresa parece un gigantesco y comod?simo hogar, con sof?s en cada esquina, comida y bebida en cada mesa, y hasta perros y fiestas. No hay horarios de trabajo, cada cual viene y va cuando se le antoja. Pueden vestir como les parezca, incluso en pijama o bermudas. Y todos los viernes se celebra el llamado TGIF o thank god it?s Friday (?gracias a Dios es viernes?), y toda la empresa, incluidos los fundadores, se re?nen para cantar o comer. Google es flexible y generosa con sus cerebros. Pero tambi?n exigente.

No se contrata a cualquiera, para empezar. Un ingeniero con a?os de experiencia puede ser descartado porque sus notas de la universidad no son muy brillantes. Adem?s, el riguroso proceso de selecci?n incluye media docena de entrevistas personales y complejos cuestionarios para demostrar que, adem?s de los m?s brillantes, son sociables, pueden trabajar en grupo y tienen intereses lejos del ordenador. El libro Google recoge una de esas pruebas, en la que se preguntaban cosas como: ?En una ret?cula infinita, bidimensional, rectangular, de resistencias de un ohmio, ?cu?l es la resistencia entre dos nodos que est?n a un movimiento de caballo??. O ?sta: ?Son las dos de una soleada tarde de domingo en la bah?a de San Francisco. Usted est? a minutos del mar, de los circuitos de senderismo por los bosques de secuoyas y de atracciones culturales de primera. ?Qu? har?a??.

El trabajo en Google es duro. Uno de los principios de la compa??a incluye ofrecer al usuario, siempre, m?s de lo que espera. Pensar a lo grande. ?Google no acepta ser el mejor como meta final, sino como punto de partida?, dice la compa??a. Es la innovaci?n hasta la paranoia. ?En algunas ocasiones?, recuerda Miguel Cuesta, ?los fundadores han explicado que, en cualquier momento, un par de chavales pueden crear en un garaje, como hicieron ellos mismos, una herramienta parecida o mejor que les pueda hacer sombra?. En Google, las pesadillas no las protagoniza Bill Gates, sino un par de estudiantes con un port?til.

Google crece sin parar. Realiza b?squedas sobre 8.000 millones de webs y m?s de 800 millones de im?genes. El a?o pasado, sus ventas crecieron un 70%, y su plantilla, un 18%. Y ya no s?lo es una de las marcas m?s reconocidas del mundo (junto con Coca-Cola y Apple), sino que su nombre tambi?n aparece en el diccionario Webster como sin?nimo de buscar. Pero los empleados creen que la compa??a a?n mantiene un esp?ritu modesto. ?Esta empresa es ya lo suficientemente grande para influir en la sociedad, pero a?n se siente peque?a por dentro?, opina Deep Nishar, encargado de desarrollar el negocio de Google en los m?viles. ?C?mo de grande, c?mo de peque?a? Lo cierto es que, para ser una empresa tan enamorada de los n?meros, Google tiene alergia a desvelarlos. Al visitar Mountain View hay que hacerlo acompa?ado de un miembro del equipo de relaciones p?blicas, que se?ala lo que se puede fotografiar y saber. ?Cu?ntos empleados trabajan en Mountain View? ?No podemos decirlo?. ?Cu?ntos edificios hay aqu?? ?Decenas?. ?Cu?ntos empleados hay en total en la compa??a? ?Unos 10.000?. ?Cu?nto factura Google en los m?viles? ?No desvelamos esas cifras?. ?Cu?nta gente trabaja en el buscador? ?No desvelamos esas cifras?. ?Y en Espa?a? ?No desvelamos esas cifras?.

El secretismo de Google es otra de sus se?as de identidad, y los ingenieros comulgan con este principio hasta el punto de negarse a desvelar en qu? trabajan. La compa??a asegura que ?sta es s?lo una manera de no dar pistas a sus competidores y que, al fin, y al cabo, es una empresa ?diferente?. Por eso sali? a Bolsa asegurando que su objetivo de negocio es ?no ser malvada?. O decidi? citar en el folleto burs?til a ?Larry? y ?Sergey?, sin apellidos, lo que le vali? una amonestaci?n por parte del supervisor burs?til. The Economist publicaba el pasado mayo un art?culo muy largo y muy cr?tico con Google. En ?l describ?a su manera de contratar ingenieros, que incluye publicar carteles con acertijos matem?ticos en las carreteras de Silicon Valley. La revista hablaba del ?presuntuoso humor? de Google, sus ?obsesiones matem?ticas? y su ?arrogante creencia de que es el hogar natural de los genios?. ?Google quiere ser diferente del resto de las compa??as?, confirma Miguel Cuesta. ?Salir a Bolsa con un sistema de pujas al margen de los grandes bancos o contratar ingenieros poniendo acertijos en vallas sintoniza con el p?blico m?s influyente de Internet: j?venes tecnologizados que aconsejan a sus familiares y amigos sobre qu? herramientas hay que utilizar?.

Pero Google sabe que su tama?o e influencia crecen al ritmo que el temor a que abuse de ellos. Y ?se es ?su principal tal?n de Aquiles?, seg?n Cuesta. Su decisi?n de desembarcar en China aceptando la censura gubernamental, o su manejo de los datos privados de los usuarios, han suscitado quejas y cr?ticas nunca escuchadas en sus escasos ocho a?os de vida. ?Google sabe que corre el peligro de que el p?blico deje de verla como el amigo que ayuda a buscar y entienda el riesgo de que exista una sola empresa que pretende poner en orden toda la informaci?n mundial?, dice Cuesta. Seg?n Dan Farber, ?a d?a de hoy, Google no manifiesta un deseo para extender su poder y controlar el ciberespacio, pero est? llegando a una posici?n donde podr?a abusar de ese poder?.

??Cu?l es el plan maestro de Google?, se pregunta un ingeniero en otro de los tablones de ideas. La compa??a est? obsesionada por que sus ingenieros se afanen en hacer accesible toda la informaci?n; art?culos period?sticos, libros, fotograf?as, pel?culas, series y programas de radio. Siguiendo con el ejemplo del Saturno, y seg?n explican los inform?ticos, en un futuro las b?squedas incluir?n p?ginas, documentos e im?genes del coche en la misma p?gina. Y ser?n completamente personalizadas, as? que el buscador sabr? cu?ndo nos interesa, en realidad, saber algo sobre el planeta. Claro que, para ello, habr? que confiar a Google muchos m?s datos de los que maneja ahora. Y si confiamos en esa frase de Voltaire que asegura que a una persona se la conoce m?s por sus preguntas que por sus respuestas, ?Google ha descifrado el enigma insondable de los negocios y de la propia cultura humana?, dice John Batelle, autor de Buscar. Analizando los miles de millones de b?squedas que recibe cada d?a, dice, ?sta es la compa??a que sabe ?qu? es lo que quiere el mundo?. Para los googlers que han escrito en la pizarra, el plan maestro de la compa??a para dominar el mundo es a?n m?s aterrador: ?Contratar a Bill Gates, y despu?s despedirle. Despu?s, contratar a Donald Trump, y despedirle tambi?n. Y despu?s, contratar a Paris Hilton?.

Marissa Mayer: la cara del ?xito

Vicepresidenta. Contratada en 1999 como la primera ingeniera de la compa??a.

Adem?s de ser la primera ingeniera que los fundadores contrataron en Google, es tambi?n la que m?s lejos ha llegado, ya que ahora se encarga de supervisar todo lo que tenga que ver con el buscador. Inteligente y amable, Mayer explica que ten?a 14 ofertas de trabajo cuando realiz? la entrevista para Google, nada m?s terminar su carrera. Entonces s?lo trabajaban seis personas y pens? que era un grupo de ?gente muy brillante?, aunque Sergey Brin le pareci? ?duro?, y Larry Page, ?algo distra?do?. ?Parec?a un sitio divertido?, recuerda ahora, sonriendo, ?pero, a la vez, con una visi?n muy clara. Pens? que hab?a un 95% de posibilidades de que la compa??a fracasara, pero que iba a aprender much?simo m?s fracasando en Google que teniendo un trabajo seguro en cualquier otro sitio?.

Chikai Ohazama: en la cima del mundo

Director de Google Earth, uno de los grandes ?xitos de la empresa.

Cuando uno entra por primera vez en Google Earth es f?cil que se pase horas visitando ciudades por el aire o viendo la imagen de su casa desde el cielo. Este programa es uno de los m?s populares de Google; se ha descargado ya m?s de 100 millones de veces. Su director es Chikai Ohazama, que, curiosamente, ha vuelto a sus or?genes: en 1998 trabaj? en Silicon Graphics, ubicada en el lugar donde est? Google hoy. Ohazama fund? despu?s la compa??a de mapas digitales Keyhole, que fue adquirida por Google en octubre de 2004. ?La idea es que, si tu sue?o es ir a un sitio, con Google Earth puedes comprender lo que es estar all?, explica. Ohazama cuenta que lo que m?s le ha sorprendido del ?xito de Google Earth es ?la diversidad de los usuarios, desde el ni?o de siete a?os hasta la abuela, pasando por el aficionado a la tecnolog?a?.

David Eun: el lado amable

Vicepresidente. Se encarga de llegar a acuerdos con otras compa??as.

Alguien con su cargo debe pasarse buena parte del d?a explicando a sus posibles socios que Google no s?lo no es una amenaza para ellos, sino que es una de las mejores garant?as de que van a sobrevivir. El ejecutivo conoce muy bien los medios; ha trabajado en la cadena televisiva NBC y en Time Warner, as? que sabe qu? responder cuando alguna de estas grandes compa??as acusa a Google de violar las leyes del copyright dejando que los usuarios inserten sus v?deos: ?Podr?an considerarlo marketing gratuito, y podr?an animar a los internautas a crear tr?ilers o clips de sus programas favoritos. Internet permite que sean los usuarios los que decidan qu? quieren ver?, explica. Y tiene claro por qu? Google es diferente. ?Aqu?, todo el mundo conoce la misi?n de la compa??a, y todas las decisiones se toman en funci?n de ella?.

Louis Monier: secretos industriales

Ingeniero. Fund? en los noventa el buscador Altavista, gran rival de Google. Hoy trabaja para ellos.

El secretismo de Google es famoso, pero no se entiende su alcance hasta que se est? ante un ingeniero que dice, con una hora de entrevista por delante: ?No puedo decirle en qu? trabajo. Es un secreto?. Lo cierto es que Louis Monier se puede permitir el lujo de hacer lo que le d? la gana. Fue el fundador del buscador Altavista y responsable de I+D en Ebay, gigantesca web de subastas electr?nicas. Los fundadores de Google le contrataron para que hiciera, literalmente, ?lo que le diera la gana?, y eso significa, dice, trabajar en ?un pedazo de la infraestructura? de la compa??a. Asegura que lleg? a Google atra?do porque ?sta es una compa??a ??nica?, llena de gente ?joven y con talento?. ?En otras empresas te dicen: ??sta es la estrategia para el a?o? y encajas en ella. Aqu?, las buenas ideas vienen de abajo?.

Matt Cutis: la polic?a de la p?gina

Ingeniero. Est? encargado de cuidar de la calidad de la p?gina.

El ?amo del calabozo?, le llama un ingeniero de una empresa rival. Cutts forma parte del equipo que vela por mantener la calidad de la p?gina, y ?l es el ingeniero encargado de mantener la p?gina limpia de los tramposos que buscan enga?ar al buscador para colocarse en las primeras posiciones. Es, por tanto, uno de los ingenieros que mejor conocen las tripas del algoritmo de Google. ?Detr?s de esa p?gina sencilla y blanca que ve usted hay much?simo trabajo?, explica. ?Y es muy importante, ya que si usted consigue malos resultados en una b?squeda, lo recordar? durante mucho tiempo?. Es tambi?n uno de los ingenieros m?s conocidos, ya que mantiene su propio blog (mattcutts.com), donde habla de su vida, sus aficiones, sus dos gatos y, claro, de Google, aunque aclara que nunca ofrece informaci?n confidencial.

Deep Nishar: ante el gran reto

Ejecutivo. Est? encargado de trasladar el ?xito de Google tambi?n a los tel?fonos m?viles.

A Google le interesa el cometido de Nishar porque hay tres veces m?s celulares que ordenadores, y en los pa?ses en desarrollo, esa relaci?n puede subir hasta cuatro por uno. El ejecutivo dice que las cosas ?van muy bien? (no ofrecer datos es marca de la casa), a pesar de que la compa??a a?n no tiene claro c?mo va a hacer dinero. No parece importarle. ?Esta compa??a est? centrada en el usuario. S? que parece una declaraci?n de intenciones, pero Larry [Page] me ha dicho: ?No te preocupes de hacer dinero, c?ntrate en el usuario?. Nishar lleva tres a?os en Google y antes fund? su empresa, Patkai Networks. Le gusta especialmente el f?cil acceso a los ejecutivos y la cultura de respeto al fallo que hay en esta compa??a. ?Saben que el fallo es el camino al ?xito?, dice.

F?lix Hern?ndez-Campos: un madrile?o en Google

Ingeniero. Es el ?nico espa?ol que trabaja en el complejo Googleplex. Su tarea es indexar la ?web?.

Este ingeniero madrile?o de 30 a?os tiene el honor de ser el ?nico espa?ol que trabaja en Mountain View. Despu?s de estudiar la carrera en Espa?a y realizar su doctorado en Carolina del Norte (EE UU), fue contratado por Google hace poco m?s de un a?o para trabajar en el sistema que indexa la web. ?l mismo reconoce que el sistema de selecci?n de la compa??a es ?intenso y exhaustivo?, y destaca las ventajas de trabajar en esta empresa, entre ellas, el buen sueldo o la comida gratis: ??sta es una empresa que contrata a gente que tiene pasi?n por su trabajo?, explica. ?Hay una energ?a y un apoyo total; es algo que transmite Google. No puedo imaginarme trabajando en un sitio mejor?.
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