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Domingo, 24 de diciembre de 2006
En cinco segundos, la l?gica pareci? aplastar al Madrid. Felipe Reyes, su mejor jugador, superior, dominante, hizo falta. La quinta. Eliminado. San Emeterio, el hombre que le hab?a retado en un vuelo imposible, anot? la canasta y el tiro adicional, lanzando a su equipo hasta la m?xima diferencia del partido -nueve puntos- con el primer tercio del ?ltimo cuarto consumido. Debi? ser el cierre del partido. No lo permiti? el Madrid, un equipo competitivo al m?ximo, llueva o haga sol. Los blancos sacaron la lima y enjugaron la diferencia hasta empatar. Buscaron la victoria en un ?ltimo tiro imposible de Bullock. Y s?lo entonces, con el reloj a cero, se convencieron de que ya no son invencibles. El Girona, un equipo serio con jugadores con pasado -Fucka, Middleton-, presente -Marinovic o Mcdonald- y futuro -Gasol y San Emeterio- tiene derecho al t?tulo de matagigantes: ha ganado al Madrid en sus ?ltimas cuatro visitas a Fontajau y ayer acab? con el inmaculado curr?culum de los blancos, que marchaban invictos tras trece jornadas de Liga.

De inicio, Madrid y Girona apostaron por un partido a zapatilla quemada. Los dos jugaron r?pido y bien, derrochando energ?as y carreras. Buscaban canastas f?ciles y defensas descolocadas. Las encontr? el Girona. Tambi?n el Madrid. Los de Plaza, sin embargo, con premio envenenado: se gustaron tanto que se olvidaron de que no estaba Ra?l L?pez, lesionado, y de que la rotaci?n de bases era m?s corta.

Por ah? empez? a torc?rsele el partido al Madrid. Pesic, que lleva tiempo en esto, le dio a todos los peque?os de su equipo el n?mero de la camiseta de Tunceri, el segundo base del Madrid. Y sus jugadores le presionaron hasta agotarle. Mientras Tunceri resisti?, el Madrid se mantuvo en el partido. Cuando al turco se le apagaron las luces, el Madrid ya no vio nada: se atasc? en el medio campo, lleg? sin segundos al ataque, y dej? que Middleton, que ya ha cumplido los cuarenta, pareciera un coloso. El Madrid le puso intensidad. Apret? en defensa. Y s?lo perdi? cuando la suma de su amor propio y su af?n de victoria, el sello de Plaza, no alcanz? para compensar su juego deslavazado e irregular, acogotado por los brazos que rodeaban la zona del Akasvayu y superado por la presi?n m?s que insistente de Marinovic -excelente en el tiro- y Sada.

El partido, vivido en las distancias cortas, siempre pareci? colgado del lado del Akasvayu. El Girona domin? el rebote. Cont? con un San Emeterio sin complejos, agresivo y matador. Abus? de la inferioridad f?sica del Madrid. Y acab? con una estad?stica imposible: catorce jornadas despu?s, ya no hay equipos invictos en la Liga.
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