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Viernes, 08 de diciembre de 2006
Un conjunto de pinturas murales de Agust?n Ibarrola, que llenaban las paredes y el techo de un edificio de la Compa??a de Jes?s en Bilbao, han sido destruidas durante la rehabilitaci?n del inmueble. Por encargo de la propia orden religiosa, el artista vasco dibuj? el mural entre 1952 y 1953 en el sal?n de actos del edificio, conocido popularmente como 'los luises' o 'los kotskas' y rebautizado como Arrupe Etxea desde su reapertura, hace un mes aproximadamente. Un portavoz de los jesuitas justifica la decisi?n por el presunto mal estado de conservaci?n de la obra, de tema entre religioso y social, realizada sobre los muros.

?Padec?an humedades y estaban muy mal. Restaurarlas nos hubiera costado tanto como la remodelaci?n completa; no era realmente posible?, certifica el ex rector de la Universidad de Deusto Dionisio Aranzadi. El portavoz de la Compa??a admite, sin embargo, que las pinturas no han recibido ning?n tipo de mantenimiento durante estos a?os para su adecuada conservaci?n. ?Por lo que yo s?, se pens? en qu? hacer con ellas y se vio que se desmoronaban?, a?ade Vicente Marcuello, director de la Arrupe Etxea. Parad?jicamente, el arquitecto responsable de la rehabilitaci?n del edificio, Ignacio Coupeau, con el que este peri?dico se puso ayer en contacto a petici?n de la propia Compa??a de Jes?s, se neg? a hablar de las vicisitudes t?cnicas que han rodeado a la decisi?n. ?Se trata de una obra particular y no tengo por qu? hacerlo?, dijo.

El director de la Arrupe Etxea se remite tambi?n a sendos informes t?cnicos de la Diputaci?n de Vizcaya y del Ayuntamiento de Bilbao que, seg?n ?l, avalar?an la decisi?n de eliminar las pinturas.

El Departamento de Patrimonio de la Diputaci?n, en cambio, niega incluso que haya sido consultado al respecto. Un portavoz del Ayuntamiento precisa que esta instituci?n s?lo ha intervenido para conceder la licencia de obras, sin reparar en la existencia del mural, ni en su estado: ?Las pinturas no estaban declaradas por el propietario, ni calificadas, por lo tanto, como un bien a proteger; para nuestros t?cnicos es como si no existieran. L?gicamente, no hay en el Ayuntamiento informe alguno al respecto, s?lo el tr?mite normal de una licencia de obras?.

Los dibujos ocupaban las paredes laterales del viejo sal?n de actos y el techo abovedado que ten?a, cuya transformaci?n s? fue permitida por el Ayuntamiento, a pesar de que era un elemento singular de la arquitectura de un tiempo en que se comenzaba a usar el hormig?n armado, seg?n la versi?n del ex rector de la Universidad de Deusto, quien relaciona la autorizaci?n para tocar el singular techo con la desaparici?n de las im?genes pintadas.

Vicente Marcuello asegura, incluso, que antes de emprender las obras se pusieron en contacto con Agust?n Ibarrola. ?Lo que no s? es en qu? quedaron las conversaciones?, apunta.

La Ley de Propiedad intelectual determina que los artistas guardan ?un derecho moral sobre sus obras?, de forma que ?para cualquier transformaci?n o modificaci?n de su estado, debe contarse con el autor?, informa la Fundaci?n Arte y Derecho, entidad que protege los intereses de los artistas visuales en Espa?a. Agust?n Ibarrola, que ha puesto el caso en manos de sus abogados, niega que se haya tenido esta consideraci?n con ?l.

?Deb?an resistir?

?No ha habido ning?n contacto; de eso nada. Nadie nos ha venido a advertir siquiera de lo que pensaban hacer; nadie puede tener el valor de decir ahora que nos hab?an avisado?, comenta la mujer de Ibarrola, Mari Luz Bellido. El propio artista niega adem?s que las pinturas estuvieran en mal estado.

?Todav?a no har? diez a?os que nos acercamos hasta all? porque iban a hacer a algunos trabajos en el edificio, y vimos que las pinturas segu?an bien. De hecho -explica Ibarrola-, ?se es un trabajo que yo dominaba ya de joven: entonces ten?a un estudio en un edificio en desuso en Atxuri y realic? infinidad de pruebas para pinturas murales, y las pinturas ten?an que resistir el paso el tiempo; yo creo que segu?an estando fenomenal?.

Los dibujos, s?lo en los muros, cubr?an una superficie de m?s de dos metros de alto por unos cincuenta de largo. Encargados por el padre Pardo al regresar Ibarrola del servicio militar, el artista plasm?, entre las im?genes religiosas, una del Papa P?o XII, y un sinf?n de escenas del mundo laboral y social. ?Acababa de leer el 'Canto general', de Neruda, y yo quise hacer mi peque?o c?ntico referido a Euskadi?, recuerda.
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