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Jueves, 12 de octubre de 2006
Llegaba el amistoso frente a Argentina en forma de encerrona. Un inoportuno escollo que pod?a dejar en stand by el convulso tensi?metro de los aficionados espa?oles o bien reforzar la teor?a de aquellos que piden sentencia. Juicio, ultim?tum o en?sima oportunidad para una Selecci?n que no engancha -y decepciona-. En definitiva, una verdadera bomba de relojer?a. Y una pregunta en el aire: ?qu? pasar?a con Luis?

Ante este panorama, el seleccionador nacional se jugaba su pen?ltima bala ?recordemos que cuenta con "todo el apoyo de la Federaci?n"- ante un rival que imprime miedo. La Argentina de los Messi, Ag?ero, Maxi o T?vez. Casi nada. Por si fuera poco, el escenario no invitaba precisamente al optimismo. La Nueva Condomina present? un c?sped vergonzoso, impropio de un envite como ?ste. Ya se sabe que ?a perro flaco todo son pulgas?.En fin.

El partido comenz? con susto. En una de sus arrancadas, Maxi Rodr?guez cay? al suelo como consecuencia del maltrecho estado del terreno de juego. Primer damnificado. Desde ese instante, los jugadores ?temerosos- midieron todas y cada una de sus acciones. Al margen de esto, Espa?a tom? el mando. En el minuto 10?, Iniesta telegraf?o un espl?ndido pase que Angulo no supo aprovechar, y tres minutos m?s tarde, Fernando Torres fall? estrepitosamente un cabezazo a placer.

Doble indulto, doble perd?n que continu? con un tercer aviso de Xavi que se march? fuera. El engranaje argentino, moment?neamente averiado por la lesi?n de Maxi, comenz? a carburar. Messi entr? en acci?n y puso en evidencia la tremenda fragilidad de la defensa espa?ola, que corrobor? con creces la sensaci?n de inseguridad que transmiti? en Irlanda del Norte y Suecia.

No obstante, apareci? Xavi en el 33? para forjar un leve espejismo de esperanza. El catal?n, inspirado, conect? un potente derechazo que se col? por la escuadra izquierda de la meta de Abondanzieri. Lo dicho. Un mero destello. En la jugada posterior, volvi? a aparecer la habilidad de Messi para servir en bandeja el empate de Bilos y rebajar la espor?dica euforia espa?ola.

Pudo golpear de nuevo la selecci?n albiceleste, pero T?vez cruz? en exceso. Y antes de llegar al descanso, Villa prob? una rabona imposible que despej? con acierto el portero argentino. La osad?a del asturiano ?y m?s tal y como est?n las cosas- es digna de aplauso.

Iniesta, vital

La segunda mitad comenz? de manera el?ctrica. Espa?a en busca de la victoria y Argentina en la l?nea de siempre. Luis, a lo suyo. Pensativo, cabizbajo, reflexivo. Su aparente frialdad qued? entredicho en el instante en el que tuvo un breve intercambio de pareceres con Ayala.

Precisamente, el central propiciar?a un libre indirecto favorable a Espa?a al pelear un bal?n desde el suelo. Err? Villa en el lanzamiento posterior. Sin embargo, el delantero pudo resarcirse poco despu?s al transformar una pena m?xima forzada por un genial Iniesta. El manchego, plet?rico, se invent? un penalti al dejar literalmente sentado a Ayala. 2-1 y un mundo por delante.

Argentina reaccion? con poca fuerza. Una selecci?n pasiva, lenta, ap?tica, a la espera de una genialidad de uno de sus jugones. Entraron Ag?ero, Saviola y Aimar, pero no dieron luz al equipo de Basile. Por el contrario, Xabi Alonso y Cesc s? que aportaron m?s equilibrio al equipo espa?ol.

En la recta final, Espa?a pudo ampliar el marcador ante una Argentina semientregada. Pudieron marcar Villa y Luis Garc?a, pero no estamos para excesos. Victoria bals?mica, pero que no despeja la enorme nube de dudas que envuelve a la Selecci?n. En marzo, el pr?ximo examen. ?Qui?n sabe si definitivo?
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