Vótame en el TOP SUPEROCIO
Mi?rcoles, 13 de septiembre de 2006
En las ?ltimas d?cadas, un pu?ado de cient?ficos ha ideado grandes sistemas futuristas para combatir el calentamiento global: construir sombrillas en ?rbita para enfriar el planeta, juguetear con las nubes para que reflejen m?s luz solar al espacio o enga?ar a los oc?anos para que absorban m?s gases invernadero. Sus propuestas quedaron relegadas a los m?rgenes de la ciencia del clima; pocas revistas las publicaron; pocos organismos gubernamentales financiaron estudios de viabilidad. Los ecologistas y muchos cient?ficos afirmaban que, para empezar, hab?a que centrarse en reducir los gases invernadero y prevenir el calentamiento global. Pero ahora, algunos cient?ficos destacados dicen que las propuestas merecen un estudio serio debido a la creciente inquietud por el calentamiento global.

Preocupados por una posible crisis planetaria, estos cient?ficos est?n alentando a los Gobiernos y grupos de investigaci?n a que estudien formas inusuales de mitigar el calentamiento global, y las conciben como posibles recursos de repuesto en caso de que el planeta necesite una dosis de enfriamiento urgente. "Deber?amos tratar estas ideas como cualquier otra investigaci?n y tom?rnoslas en serio", se?ala Ralph J. Cicerone, presidente de la National Academy of Sciences (Washington).

Los planes y estudios propuestos forman parte de un controvertido campo llamado geoingenier?a, es decir, la reorganizaci?n a gran escala del medio ambiente terr?queo para adecuarlo a las necesidades humanas y fomentar la habitabilidad. Cicerone, qu?mico atmosf?rico, ha detallado sus argumentos a favor de los estudios de geoingenier?a en la edici?n de agosto de la revista Climatic Change. Por invitaci?n suya, Roger P. Angel, astr?nomo de la Universidad de Arizona, habl? en la reuni?n anual de la academia esbozando un plan para poner en ?rbita peque?as lentes que desviar?an la luz solar de la Tierra. Calcula que ser?an billones de lentes de unos 60 cent?metros de ancho cada una, muy delgadas y con un peso poco mayor que el de una mariposa.

Adem?s, Cicerone particip? recientemente en una disputa sobre si deb?an darse a conocer las ideas de geoingenier?a de un premio Nobel, Paul J. Crutzen, del Instituto Mack Planck de Qu?mica (Alemania), que recibi? el galard?n en 1995 por demostrar c?mo perjudican los gases industriales a la capa de ozono de la Tierra. En su art?culo eval?a los riesgos y ventajas de intentar enfriar el planeta inyectando sulfuro en la estratosfera. El trabajo "no deber?a interpretarse como una licencia para salir a contaminar", declar? Cicerone, insistiendo en que la mayor?a de los cient?ficos creen que poner freno a los gases invernadero deber?a ser la m?xima prioridad; pero a?adi?: "En mi opini?n, es un art?culo brillante".

La geoingenier?a no es la panacea, comenta Cicerone. Pero si se realiza correctamente, dice, actuar? como una p?liza de seguros en caso de que el mundo alg?n d?a afronte una crisis de sobrecalentamiento, con repercusiones como el derretimiento de los casquetes glaciares, sequ?as, hambrunas, un aumento del nivel del mar e inundaciones costeras. "Muchos hemos manifestado que no nos gusta la idea" de la geoingenier?a, pero "debemos pensar en ella" y aprender, entre otras cosas, a distinguir entre las propuestas seguras y las ineficaces o peligrosas.

Muchos cient?ficos todav?a se mofan de la geoingenier?a tach?ndola de sue?o irresponsable con m?s riesgos y posibles efectos secundarios negativos que beneficios; definen sus remedios extremos como un buen motivo para redoblar esfuerzos en la reducci?n de gases que retienen el calor, como el di?xido de carbono. Los esc?pticos del calentamiento global provocado por el ser humano desestiman la geoingenier?a porque la consideran un esfuerzo costoso para combatir un espejismo.

El estudio de medidas futuristas empez? discretamente en los a?os sesenta, cuando los cient?ficos postulaban que el calentamiento global provocado por emisiones generadas por los humanos podr?a suponer alg?n d?a una grave amenaza. Pero casi pas? inadvertido hasta los a?os ochenta, cuando las temperaturas globales empezaron a ascender. Algunos cient?ficos se?alaron que la Tierra reflejaba al espacio aproximadamente un 30% de la luz solar entrante y absorb?a el resto; un ligero incremento en el ?ndice de reflexi?n, pensaron, podr?an contraatacar a los gases que retienen el calor y enfriar as? el planeta.

Wallace S. Broecker (Universidad de Columbia), propuso hacerlo rociando la estratosfera con toneladas de di?xido sulf?rico, como hacen de vez en cuando los volcanes en erupci?n. Pero las inyecciones, calcul? en los a?os ochenta, requerir?an una flota de cientos de aviones, que aumentar?an la lluvia ?cida. En 1997, esas visiones futuristas hallaron a un defensor en Edward Teller, uno de los padres de la bomba de hidr?geno. "La inyecci?n de part?culas que disgregan la luz solar en la estratosfera parece un planteamiento prometedor", escrib?a en The Wall Street Journal. "?Por qu? no hacerlo?".

Pero los organismos oficiales normalmente rehusaban pagar la investigaci?n de ideas tan extravagantes. John Latham, f?sico atmosf?rico del National Center for Atmospheric Research, y sus colegas intentaron durante a?os, sin ?xito, probar si el rociado de vapor de agua salada en nubes oce?nicas bajas pod?a aumentar su ?ndice de reflexi?n. No lograron financiaci?n gubernamental.

Otros planes requer?an la colocaci?n de pel?culas reflectantes sobre desiertos o el lanzamiento al oc?ano de islas de pl?stico blanco, en ambos casos para reflejar m?s luz solar al espacio. Otra idea era fertilizar el mar con hierro, generando grandes floraciones de plantas que engullir?an toneladas de di?xido de carbono y, cuando las plantas murieran, arrastrar?an el carbono al abismo.

La reacci?n general a esas ideas, se?ala Alvia Gaskill, presidenta de Environmental Reference Materials Inc., asesor?a de Carolina del Norte que aboga por la geoingenier?a, "ha sido de desd?n y en ocasiones miedo, un temor a que no sepamos cu?les ser?n las consecuencias si realizamos cambios a gran escala en el medio ambiente". Gaskill afirma que unos peque?os experimentos permitir?an a los investigadores echar r?pidamente el freno si esa manipulaci?n fuera mal.

Los detractores de la geoingenier?a sostienen que tiene m?s sentido evitar el calentamiento global que apostar por soluciones arriesgadas. Instan a reducir el consumo energ?tico, a desarrollar fuentes de energ?a alternativas y a frenar los gases invernadero. Pero las iniciativas internacionales como el Protocolo de Kioto no han logrado mitigar la amenaza y los cient?ficos calculan que la temperatura de la superficie terr?quea puede aumentar hasta 5,5 grados cent?grados en este siglo. Los partidarios de la geoingenier?a afirman que la humanidad ya est? alterando mucho el medio ambiente global y sencillamente debe hacerlo con m?s inteligencia.

Angel explic? su idea de sombrilla espacial. "Esto podr?a animar a toda una generaci?n", declar?. "Empecemos a pensar en este tipo de cosas por si alg?n d?a las necesitamos". Esos planes visionarios todav?a est?n lejos de ganarse el aplauso general. James E. Hansen, del NASA Goddard Institute for Space Studies, que defiende con firmeza la reducci?n de las emisiones, menosprecia el parasol orbital por considerarlo algo "incre?blemente dif?cil y poco pr?ctico".

Crutzen tambi?n ha sido objeto de cr?ticas por su art?culo sobre la inyecci?n de sulfuro en la estratosfera. "Hubo una apasionada protesta de varios cient?ficos importantes que afirmaban que es irresponsable", dice Mark G. Lawrence (Instituto Max Planck).

El plan estratosf?rico llamaba a combatir un tipo de contaminaci?n (exceso de gases de efecto invernadero como el di?xido de carbono) con otra (di?xido de sulfuro), aunque parec?a que cualquier incremento de sulfuro en la superficie de la Tierra ser?a peque?o en comparaci?n con las toneladas que ya emiten las chimeneas de las centrales alimentadas con carb?n. Crutzen calcula que el coste anual de su propuesta del sulfuro ascender?a como m?ximo a 40.000 millones de euros, o aproximadamente un 5% del gasto militar anual en el mundo. "La ingenier?a clim?tica es la ?nica opci?n de que disponemos para reducir r?pidamente el aumento de la temperatura" si los esfuerzos internacionales no consiguen poner freno a los gases invernadero, escribe. "Hasta ahora", a?ade, "hay pocas razones para ser optimistas".
Comentarios