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Jueves, 31 de agosto de 2006
Gracias al chivatazo de una r?faga de rayos de muy alta energ?a, los astr?nomos han podido observar desde el principio, por primera vez, la explosi?n de una estrella, fen?meno conocido como supernova. La caza de rayos gamma mediante sat?lites especiales desde hace pocos a?os dio como resultado, a partir del 18 de febrero pasado, un rico bot?n que todav?a se est? analizando y que pudo obtenerse porque la explosi?n tuvo lugar bastante cerca de la Tierra. Los primeros resultados indican que existe un tipo intermedio de supernova hasta ahora muy poco conocida.

Cuando una estrella llega al final de su vida porque consume todo su combustible nuclear, puede terminar como supernova, colaps?ndose primero por su gravedad y explotando despu?s en forma de erupci?n c?smica que ilumine toda una galaxia. El nombre viene de la creencia antigua de que son estrellas nuevas en el cielo. El 18 de febrero de 2006 se observ? con el sat?lite Swift de la NASA un estallido muy largo (unos 40 minutos) pero d?bil de rayos gamma, los de mayor energ?a, acompa?ados de rayos X y ultravioleta. Ten?a lugar en una galaxia situada a 440 millones de a?os luz hacia la constelaci?n de Aries.

Los observadores de rayos gamma de todo el mundo se dieron cuenta inmediatamente de que estaban ante un fen?meno singular por su cercan?a y por su duraci?n, y pusieron en marcha la bater?a de telescopios espaciales y terrestres disponibles para observarlo. Entre ellos estaba el del espa?ol Alberto Castro Tirado, del Instituto de Astrof?sica de Andaluc?a (CSIC), que forma parte de una colaboraci?n europea que observa estos fen?menos con los grandes telescopios europeos en Chile. "Hemos visto por primera vez c?mo se ha ido desgajando la estrella durante una hora, y al cabo de unos 10 d?as, la emergencia de la supernova". Varios meses despu?s, el cuidadoso an?lisis de los datos e im?genes en todos los rangos de radiaci?n obtenidos por esos telescopios han permitido reconstruir lo que pas? hace 440 millones de a?os, cuando la estrella se convirti? en una brillante nube de gas. Los resultados se publican hoy en la revista Nature.

"Este acontecimiento est? a medio camino entre las supernovas convencionales, de las cuales se produce una cada 50 a 100 a?os en una galaxia y que dan lugar a estrellas de neutrones, y las hipernovas, mucho m?s escasas y m?s masivas, que se asocian a los estallidos de rayos gamma relativamente largos y que se supone que marcan el nacimiento de agujeros negros", comenta Castro Tirado.

Es, por tanto, un tipo de supernova para el que no existe todav?a un modelo claro, que no se sabe si terminar? en un agujero negro peque?o o en una estrella de neutrones m?s masiva que las de las supernovas convencionales. A esclarecer este tipo de fen?menos contribuir? el telescopio robotizado Bootes Ir, con espejo de 0,6 metros de di?metro, que se inaugurar? en octubre en Sierra Nevada. Observar? en infrarrojos y en ?ptico los estallidos de rayos gamma m?s lejanos, los que provienen de los primeros tiempos del Universo.
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