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Martes, 22 de agosto de 2006
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo dict? hoy una sentencia en la que obliga a la Organizaci?n Nacional de Ciegos de Espa?a (ONCE) a pagar un premio de 120.000 euros a un hombre que compr? cuatro cupones de un n?mero premiado en un sorteo de junio de 2001 y que no pudo cobrar puesto que los hab?a roto. Seg?n el demandante, actu? de esta forma porque la persona que se los vendi? le asegur? en su d?a que los billetes no hab?an sido premiados.

En junio de 2001, el demandante compr? seis cupones, de los cuales vendi? dos a sendos empleados. Al d?a siguiente, cuando pregunt? a la persona que se los hab?a vendido si hab?an resultado premiados, ?ste le contesto que no, por lo que los rompi? y posteriormente los tir?. Sin embargo, cuando se encontr? con sus dos subordinados, ?stos le informaron de que su n?mero s? hab?a resultado premiado. Cuando el recurrente acudi? a reclamar el dinero, el vendedor se neg? a pagarle porque no present? f?sicamente los cupones agraciados.

Para esclarecer los hechos, el Tribunal interrog? al demandante, a dos de sus empleados y a la persona que vendi? los n?meros, al tiempo que consult? los registros de la ONCE sobre cupones vendidos. Aunque el Supremo no considera probado que el vendedor dijese al demandante que sus boletos no hab?an sido premiados, ya que el propio vendedor lo negaba, s? entiende que el recurrente compr? los cupones y no pudo presentarlos para cobrar el dinero.

Al parecer, el Tribunal Supremo comprob? que los registros de la ONCE muestran c?mo el vendedor recibi? seis cupones del n?mero premiado que fueron comprados. De ellos, todos fueron cobrados salvo cuatro, el mismo n?mero de boletos que compr? el demandante, que adem?s ten?an n?meros de serie consecutivos. Tambi?n se remite, para corroborar esa afirmaci?n, a las declaraciones del vendedor, quien s? reconoce haber vendido seis cupones con el mismo n?mero al recurrente. Sus dos empleados confirmaron todo lo anterior.

"Es lo cierto que el demandante los destruyera por error o los extraviara", sostiene el Supremo, "lo que es indudable es que los adquiri? y no los pudo hacer efectivos". En su resoluci?n, el Tribunal estima el recurso interpuesto por el demandante contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid de mayo de 2004, quien desestim? su reclamaci?n al entender que deber?a haber entregado los cupones para poder cobrar el premio que hab?a obtenido, tal y como establece la normativa del sorteo del cup?n de la ONCE.

Por el contrario, el Tribunal Supremo, critica que el Tribunal Superior de Madrid se "limite a consignar que se reclamaba el pago de cuatro cupones" y que se denegara su abono aplicando la normativa que regula el sorteo de la ONCE, sin decir "nada" sobre la pretensi?n del recurrente de que se le abonase el importe del premio. En la sentencia se remite, para argumentar su decisi?n, a otras resoluciones dictadas en casos similares, en los que el Tribunal se pronunci? en el mismo sentido, como en el de una persona que no pudo entregar los d?cimos porque hab?a sido atracado o el de otra en el que los boletos se hab?an deteriorado al lavar la camisa en la que los hab?a guardado.
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