Este fin de semana se produce uno de los fenómenos celestes de más belleza del año. La lluvia de estrellas de agosto, conocida en España como las lágrimas de San Lorenzo, aludiendo a la festividad que se celebra justo el día de mayor actividad del fenómeno, es un habitual espectáculo que podemos disfrutar a simple vista.
Las lluvias de estrellas están formadas por pequeñas partículas de polvo cósmico depositadas por algún cometa que, en su viaje anual alrededor del Sol, se encuentran con la Tierra.
El cometa que produce este espectáculo visual es el Swift-Tuttle, que se está desintegrando lentamente mientras orbita alrededor del Sol, lo que tarda en hacer unos 130 años.
Las pequeñas partículas, que pesan alrededor de 0.07 gramos, atraviesan nuestra atmósfera a 61 kilómetros por segundo y se desintegran a una altura de 80 kilómetros.
En su corta vida, de apenas pocos segundos, rasgan la oscuridad del cielo dejando una fugaz cicatriz luminosa, llamada por los científicos meteoro.
La zona del cielo en la que aparentemente se originan las trazas brillantes se denomina radiante. En este caso el fenómeno se produce en la región de la constelación de Perseo, de ahí su el nombre de perseidas.
El momento de mayor actividad se calcula para la 2:12 horas de la madrugada del día 13 de agosto, cuando se podrán apreciar hasta 60 “lágrimas” por hora.
Para poder disfrutar de la lluvia, es conveniente que nos alejemos de los núcleos urbanos iluminados y contemplar el cielo sin ningún utensilio, como prismáticos o telescopios. Aprovechen para intentar cumplir sus sueños, ya que, según la tradición, con cada estrella fugaz se puede pedir un deseo.