Fernando Alonso procura acudir a algunos de los más punteros conciertos de "El sueño de Morfeo", aunque el problema es que cuando Fernando acude, despierta tanta atención entre la prensa que su chica, Raquel del Rosario, y sus músicos pierden protagonismo.
Por eso ha ideado un plan para pasar desapercibido: disfrazarse. Y lo ha cumplido. En dos ocasiones recientes, se puso bigote y barba postizos y completó su imagen irreconocible con un gorro de lana y un sombrero vaquero. Y consiguió su propósito. Nadie le reconoció y, por tanto, tampoco hay fotos que inmortalicen al piloto con esas pintas. Para próximos encuentros con voluntad de despiste, como los citados, ya lo sabemos: a fotografiar a todo disfrazado que por allí se mueva.